Como Uruguay no hay

Álvaro Casal

Un malestar y después algo así como una puñalada (virtual) en el estómago. Casi no podía caminar. Así llegué a la emergencia el martes 15 de marzo. El médico miró las placas que tomó, consultó con un colega y me dijo que tendría que operar de inmediato, ya que se trataba de una peritonitis aguda.

Tendido en la camilla, perdí el conocimiento algunos minutos después, cuando ya lo único que veía eran las luces intensas del quirófano. A las ocho y media de la mañana del miércoles, desperté en la habitación del sanatorio. Comenzaba la convalecencia y la posibilidad de atisbar al mundo desde nuevas perspectivas.

Por ejemplo, la del mundo médico que me rodeaba. Recordé que al entrar a la emergencia ingresaban otras dos personas: dos motociclistas. Uno en peor estado que el otro, pero ambos penosamente dañados. Los periodistas escribimos sobre el tema de los motociclistas y los accidentes, pero era el primer cara a cara con esta realidad triste del Uruguay de hoy. Los muertos ya traspasan un umbral sin retorno, pero, ¿y los heridos, con su altísimo costo humano? Otro ángulo: parece que estamos en la era de los juicios por mala praxis. Pero hay muchas "buenas" praxis anónimas, que se dan en el día a día de la actividad de los "galenos". Personas que jornada tras jornada se sacrifican por sus pacientes, por su labor enormemente vocacional. Sin ir más lejos, como ocurrió con el cirujano que me atendió: un médico de muy alto prestigio, que frente a una persona a quien nunca había visto antes, suspendió todas sus actividades y se aplicó al caso hasta altas horas. Así como él, muchos otros especialistas que desfilaron y, también, enfermeros y nurses que se desempeñan en ese ámbito hospitalario público y privado, donde resulta necesario olvidar que afuera hace un día soleado, que es domingo, que se podría estar paseando en lugar de trabajar en lugares donde se debe hacer abstracción de todo ello, para atender casos inevitables y evitables. Porque hay de los dos. Hay pacientes cuyo problema deriva del devenir natural y están los que sobrevienen por las realidades de la sociedad actual. Hay que pensar en víctimas del tipo de las que producen las agresiones de rapiñeros, de seres desquiciados por la droga, o bien la enorme legión de heridos por innumerables accidentes de tránsito que no necesariamente son aquellos derivados del motociclismo.

No sólo los temas médicos pasan por la cabeza del recién operado, aunque él no tienda a leer mucho. Otros han transitado durante los días pasados. En lo nacional, fue punto alto el "videogate" que para quien no está en condiciones de leer mucho, fue más fácil seguirlo a través de la serie de caricaturas que Arotxa le dedicó al tema y su principal personaje. En lo internacional, la guerra de Medio Oriente y el desastre japonés.

Episodios estos últimos, que hacen mucho valorar el vivir en Uruguay, con plenas libertades y lejos de cataclismos. Aun cuando se haya estado anclado por algunos días en una cama de hospital.

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