Varias desventuras de una falsa orquesta rusa que invade París

Comedia. Se acerca el estreno del film "El concierto" de Radu Mihaileanu

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GUILLERMO ZAPIOLA

Llega a pantallas montevideanas el inminente 8 de abril, y es desde ya uno de los estrenos cinematográficos significativos de la temporada. Se trata del film "El concierto", de Radu Mihaileanu.

Lo que se cuenta es la historia de Andreï Filipov (Aleksei Gus- kov), quien alguna vez fuera director de la Orquesta Bolshoi, la más importante de Rusia. Al comenzar el film, y con cincuenta años de edad, el personaje continúa trabajando en el Bol- shoi, solo que como limpiador del edificio.

De a poco el espectador se entera de las razones de esa decadencia. El personaje fue despedido de su cargo en tiempos del comunismo por rehusarse a deshacerse de sus músicos judíos, presuntamente sionistas y "enemigos del Estado". Reducido a tareas de limpieza, el hombre se hundió en el alcoholismo y la depresión.

El director del Bolshoi, un viejo apparatchik del partido comunista, le ha venido prometiendo a Andreï un retorno a la dirección de la orquesta, pero es bastante obvio que no piensa mover un dedo al respecto. Sin embargo, pronto ocurrirá un episodio inesperado que podría cambiarlo todo.

El protagonista se encuentra con una invitación para que la orquesta se presente en el Pleyel, en París, en dos semanas, para reemplazar a la Filarmónica de Los Angeles, que por algún motivo debió cancelar una anunciada presentación. Allí surge una idea loca: Filipov decide a sus viejos amigos, un variado grupo de empobrecidos músicos postergados, e improvisarán una orquesta que viajará a París haciéndose pasar por la auténtica Bolshoi.

El director y guionista Radu Mihaileanu ha explicado que todo comenzó cuando un productor le presentó una sinopsis de la película. Le gustó la idea central, pero no el resto, preguntó si se le permitiría desarrollar su propio guión a partir de esa idea, y le dijeron que sí. Cuando el productor Alain Attal se incorporó al proyecto, Mihaileanu ya le había dado un giro al concepto original.

Mihaileanu y su coguionista Alain-Michel Blanc viajaron a Rusia a reunirse con gente que conocía el medio en que transcurriría la acción y le serviría para dar más convicción a los personajes del film. En algún momento pensó en rodar la película en inglés y con estrellas de Hollywood, y para ello se incorporó a la producción un tercer guionista, Matthew Robbins, pero a cierta altura decidieron que todo sonaría demasiado artificial y volvieron a los idiomas originales, ruso y francés. Incluso pensaron que el lenguaje (personajes rusos hablando un francés anticuado) permitiría crear algunas instancias de comedia.

Mihaileanu temía que no hubiera suficiente humor en el film, pero algunos aportes del guionista Blanc le quitaron la preocupación. "Yo traté de darle seguridad, diciéndole que no necesitamos un chiste cada dos minutos para provocar risa. Solo la idea de este grupo de perdedores reunidos por un conductor para tocar Tchaikovsky en el Chatelet es un situación muy graciosa", sostiene por su parte el escritor.

Los responsables del film nunca vacilaron en otorgar al actor Guskov el papel protagónico, ni en elegir a Dmitri Nazarov para encarnar a su amigo Sacha Grossman. Otras decisiones de `casting` (Francois Berleand, Miou-Miou) llevaron más tiempo. El rodaje transcurrió en Francia, Rusia (donde al parecer la burocracia sigue siendo un lío) y Rumania (donde se filmaron escenas que se supone ocurren en Moscú).

Experiencias de un escritor chileno en el cine y la televisión francesas

La historia original de "El concierto" pertenece a Thierry Degrandi y al chileno (aunque radicado en Francia y casado con una francesa) Héctor Cabello Reyes, aunque el director Mihaileanu y sus colaboradores Blanc y Robbins introdujeron en ella numerosas modificaciones.

La idea inicial fue realmente de Cabello, y la concibió hace más de diez años. Sin embargo, el propio escritor reconoce que lograr que llegara a la pantalla fue "toda una odisea". Se trataba del primer guión que escribía, y hoy ve todo el proceso como un símbolo de lo duro que es triunfar en el cine europeo.

Desde los 18 a los 28 años en París, Cabello nunca logró ingresar al mundo profesional del teatro. Tuvo éxito, en cambio, como escritor del programa humorístico televisivo de Canal Plus Nulle part ailleurs, uno de los más exitosos de Francia.

A partir de ahí las cosas empezaron a cambiar. En los últimos dos años se estrenaron tres películas en las que intervino: Incógnito, El concierto y Proteger & servir.

UN RUMANO MUY ACTIVO EN FRANCIA

Nacido en Bucarest en 1958, hijo de un periodista judío y comunista, Radu Mihaileanu trabajó en cine en su país como colaborador del célebre cineasta Lucien Pintilie. Tomando distancias con respecto a la dictadura de Ceaucescu (que, incidentalmente, proscribió a Pintilie), Mihaileanu viajó a París y estudió cine en el IDHEC. Desde entonces se asentó mayoritariamente en Francia, donde comenzó haciendo labores menores (asistente en algún film de 007, por ejemplo) y ha trabajado en televisión y cine. Tras la caída de Ceaucescu volvió a vincularse con Rumania.

Su filmografía, en la que ha insistido en una identidad a la vez judía y rumana, incluye films como "El tren de la vida" (1998) y "Ser digno de ser" (2005). También ha escrito poesía: en 1987 publicó el libro "Une vague en mal de mer".

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