REBAR
Corresponsales míos distribuidos por el mundo, me informan que estaría formándose un cuarteto musical único, exclusivo, que haría furor en todos los continentes por la nombradía de sus integrantes. El productor es un hombre de mucho dinero, que se habría asociado con el cuidacoches de mi cuadra para financiar la apasionante aventura.
La idea es la de reunir a "Bill" Clinton, Tony Blair, Putin y Mauricio Macri, en una conjunción que imprimiría tono profesional a los "hobbies" que los han distinguido; a dos, en su pasado político; a otro, en su presente de mando; y al cuarto, en su esperanza presidencial.
Empecemos por Clinton: nunca ocultó su preferencia por el saxo; tanto no lo escondió, que a Mónica Lewinsky le costó muy poco descubrirlo. Cuando ella se ofreció de acompañante para un dúo, los encuentros en el Salón ORAL de la Casa Blanca alternaron sensaciones que fueron desde Vivaldi (ambos se avivaron de lo lindo) hasta Chupín (perdón, debí decir Chopin).
Tony Blair, por su parte, dijo cierta vez que en sus días de inquilino de Downing Street 10, no dejaba de añorar los juveniles tiempos de figura en una banda roquera, que le sirvió de mucho para conocer hasta los últimos extremos la capacidad de sufrimiento de sus compatriotas, con lo que, ante tanta tortura, trató de aliviar la situación abandonando la música al asumir la función de primer ministro.
Putin, a quien por su perfil bajo le cuesta aparecer en noticias importantes de su gobierno -que cada vez escasean más- participó días atrás en San Petersburgo, de un gran acto para recaudar fondos destinados a la lucha contra el cáncer: tocó al piano y cantó baladas en inglés, demostrando en ambas gestiones que hay cosas peores que aquélla por cuya extinción brega sensiblemente.
El cuarto miembro del engendro sería Mauricio Macri, que en el festejo de su último cumpleaños cantó para familiares y amigos, provocando la reacción de los perros de las inmediaciones, que ese mismo día fundaron la FEPERA (Federación de Perros Rabiosos) movidos por la desleal competencia con que los injuriaron, y estarían preparando una protesta hidrófoba a ladrido corrido, para expresar su ira frente a la sede del gobierno porteño.
Música y canto, por protagonistas de la escena política mundial: pero, no se descarta la ampliación del elenco. Al parecer -siempre según mis informantes- podría incorporarse al baile... porque Gadafi -si le dan tiempo para hacerlo- estaría dispuesto para, convenientemente maquillado y con las cejas perfectamente depiladas, sellar los espectáculos con "La danza de los siete velos".