Reina del misterio vuelve al cine

Versión. El realizador independiente Neil LaBute filmará el enigma de "La casa torcida"

 20110322 400x277

GUILLERMO ZAPIOLA

Era uno de los libros favoritos de su autora, pero es también uno de los menos conocidos y, curiosamente, nunca fue llevado al cine. De entrada, ese dato es raro en una novela de la multifilmada Agatha Christie.

De cualquier manera, la omisión está a punto de ser corregida. El director, guionista y autor teatral Neil LaBute (En compañía de hombres, 1997; Posesión, 2002; El culto siniestro, 2006; la reciente `remake` norteamericana de Muerte en un funeral, 2010) se dispone a rodar una versión cinematográfica de La casa torcida (Crooked house), una novela de Christie publicada por primera vez en los Estados Unidos en marzo de 1949 y en el Reino Unidos dos meses después.

A diferencia de la mayoría de las novelas e historias cortas de Christie, protagonizadas por un investigador "estable" (Hercule Poirot, Miss Marple, el menos prodigado Parker Pyne o el aparentemente poseedor de aptitudes paranormales Harley Quin), La casa torcida no pertenece a una serie sino que trabaja sobre un grupo de personajes que nunca han reaparecido en otra obra.

ENIGMA. La novela está narrada en primera persona por Charles Hayward, cuyo padre es superintendente de detectives de Scotland Yard, y que durante la Segunda Guerra Mundial conoce en El Cairo a una rica heredera que trabaja para el Foreing Office. Allí da comienzo un romance que queda trunco cuando las circunstancias separan a la pareja.

Dos años después, Hayward se entera de que el abuelo de su enamorada ha muerto (al fin y al cabo, tenía 85 años) y decide asistir a su funeral. De más está decir que hay algo poco claro en la muerte del anciano, y que cualquiera de los asistentes al funeral, parientes del difunto, pudo haber sido su asesino. La vuelta de tuerca final es probablemente una de las más oscuras de toda la trayectoria de Christie, deja un mal sabor en la boca (alguien ha dicho que el o la criminal era "el más perfecto ejemplo de maldad pura" que la escritora haya creado en su vid), y ha dado lugar a una amplia división de opiniones en torno a la novela.

La propia Christie consideraba a La casa torcida como una de sus dos obras favoritas (la otra es Inocencia trágica, también una novela bastante oscura), y casi todo aficionado a la escritora que no conozca La tragedia de Y (1932) de Ellery Queen suele estar de acuerdo con ella. Haber leído el libro de Queen puede provocar algunos pensamientos perturbadores: el esquema es básicamente el mismo, varios aspectos del desarrollo también, y la vuelta de tuerca final es idéntica.

¿Fue Christie una plagiaria consciente, o simplemente leyó alguna vez La tragedia de Y, se olvidó luego de ella, y la reescribió (a juicio de casi todo el mundo, mejorándola) diecisiete años después? No deja de resultar inquietante que uno de los mejores finales de Christie no sea de su creación, de todos modos. Tal vez por eso, y porque no aparece ninguno de los personajes favoritos de los lectores de Christie, el libro resultante nunca fuera llevado a la gran pantalla.

El dato es curioso, porque si hay una escritora de misterio sobre cuya obra el cine y la televisión se han abalanzado es justamente Agatha Christie. El tema debería ser debatido por sociólogos antes que por críticos literarios o cinematográficos, y da cuenta de una vigencia cuyas reales causas permanecen aún en el misterio.

Objetivamente, el género de "novela problema" al cual se adscribe la obra de Christie es una antigualla (con sus rudas maneras, los escritores `hard- boiled` norteamericanos, desde Hammett y Cain hasta MacDonald lo sacaron del mercado), y si nadie va a lamentar que ello haya ocurrido con Edgar Wallace, S.S. Van Dine o Ellery Queen, resulta una injusticia con la casi "oscarwildeana" Dorothy L. Sayers o el brillante Nicholas Blake.

Pero Christie sobrevivió, los vendedores de libros usados saben que tienen una clientela particular (en las mesas de ofertas están separadas las "novelas policiales" y las "novelas de Agatha Christie", quizás porque los buenos lectores de policiales no aprecian en exceso a Christie), y en la televisión por cable todos los días aparece un telefilm (británico o francés) con Poirot o con Miss Marple.

OLVIDO. Curiosamente, la pantalla grande parecía haberse olvidado desde hace un par de décadas de Agatha Christie. La última película angloparlante inspirada en una novela de la escritora fue la horrible adaptación de Eran diez indiecitos que Alan Birkinshaw dirigió en 1989, con Donald Pleasence, Herbert Lom y Frank Stallone (el hermano menor de "Sly"). Después de eso hubo, curiosamente, dos o tres películas francesas que usaban las intrigas de Christie, sobre todo, como pretexto para exploraciones de tipo psicológico, y mucha, mucha televisión.

El "período de oro" de Christie en cine corresponde empero a las décadas del sesenta hasta el ochenta. Antes hubo algunas cosas interesantes (la versión de Clair de Eran diez indiecitos, la brillante Testigo de cargo de Wilder), pero en el recuerdo quedan, sobre todo, la serie de películas de los tempranos sesenta en las que Margaret Rutherford falsificó a Miss Marple pero proporcionó una divertida variante de Margaret Rutherford, y especialmente la serie de producciones de alto presupuesto y con elenco multiestelar que Sidney Lumet inició en 1974 con Crimen en el Expreso de Oriente. La fórmula funcionó en otras películas como Muerte en el Nilo (1978), El espejo roto (1980) y Demonio bajo el sol (1982), y empezó a exhibir rasgos de agotamiento en Cita con la muerte (1988), quizás porque allí los productores eran Menahen Golan y Yoram Globus y decidieron reducir el presupuesto.

Todavía no se sabe bien qué piensa hacer el ácido Neil LaBute con La casa torcida, pero la novela se presta para alguna reflexión más oscura acerca de la condición humana que la obra de Christie habitual. Allí LaBute puede sentirse más cómodo, pero habrá que esperar.

Intriga clásica y un director inesperado

Sobre el papel al menos, Neil LaBute no es el primer director en el que alguien pensaría para llevar al cine una novela de Agatha Christie. Nacido en Detroit (Michigan), fue criado en Spokane, Washington, y estudió teatro en la Universidad Brigham Young de Utah durante un período durante el cual perteneció a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones). Allí conoció al actor Aaron Eckhart, quien luego trabajaría en varias de sus películas. Como dramaturgo produjo varias obras que contrastaban con el ambiente religioso conservador de la universidad, lo que le valió algunos dolores de cabeza. En la Brigham Young estrenó su pieza En compañía de hombres, un ácido cuestionamiento de la mentalidad oficinesca por la cual recibió un premio de la Association for Mormon Letters. La traslación al cine de esa obra inició su carrera cinematográfica.

Tres clásicos de la escritora en la pantalla

El vengador invisible

1945

En su exilio norteamericano, el francés René Clair filmó la que debe ser la mejor versión cinematográfica de "Eran diez indiecitos", una implacable sucesión de crímenes en un ámbito cerrado. El elenco incluía a Barry Fitzgerald, Walter Huston, Roland Young y otros.

Testigo de cargo

1957

Una de las mejores intrigas de Christie. Más drama de tribunales que intriga policial, al que el director Billy Wilder añadió una dosis de su cáustico ingenio. El elenco es brillante (excepto, acaso, Tyrone Power): a Marlene Dietrich se suman Charles Laugjton y Elsa Lanchester.

Crimen en el Expreso...

1974

Quienes conocen el final de esta novela de Christie reiterada por el cine saben hasta qué punto invierte el carácter habitual de los desenlaces de los `whodunits`. Esta versión de Sid- ney Lumet con enorme elenco devolvió a Christie a la pantalla grande.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar