DANIEL ISGLEAS
A 23 años de la muerte de Wilson Ferreira Aldunate, el Partido Nacional atraviesa instancias de evaluación y autocrítica por la performance electoral de 2009, con cuestionamientos a los liderazgos de Lacalle y Larrañaga.
Cuando, en 1988, Ferreira Aldunate falleció, varias corrientes políticas internas coexistían en el Partido Nacional. Dos décadas después, se consolidaron los liderazgos de Luis Alberto Lacalle, en Unidad Nacional, y Jorge Larrañaga, en Alianza Nacional. Pero ahora, sin embargo, esos referentes partidarios son puestos en duda por dirigentes de primera línea que participaron en la elaboración de un documento considerado un insumo para la discusión interna.
El contenido del documento, al que accedió El País, firmado por dirigentes como los senadores Luis Alberto Heber y Gustavo Penadés, el diputado Jaime Trobo y la ex candidata a la Intendencia de Montevideo, Ana Lía Piñeyrúa, entre otros, comenzó a ser analizado ayer en una reunión de la bancada de Unidad Nacional, además de haber sido comentado informalmente por varios legisladores nacionalistas a lo largo de la jornada dedicada por la fuerza política, mayoritariamente, al homenaje a Ferreira Aldunate (ver nota aparte).
En el diagnóstico presentado en el documento se reclama un "cambio de actitud" a los principales dirigentes y se afirma que "hoy no hay un líder indiscutido" en el partido.
Se señala entonces que desde las elecciones de 2004 el liderazgo "lo disputan" Lacalle y Larrañaga, de quienes se dice que "existen internamente cuestionamientos y dudas" sobre las perspectivas electorales del partido con cualquiera de ellos como candidato a la Presidencia.
Durante la reunión de UNA, en el Palacio Legislativo, Heber explicó la intención con la que fue elaborado el documento y trató de relativizar sus críticas a los líderes. Lacalle no asistió a ese encuentro, confió a El País el ex presidente.
El documento plantea que existe "un déficit en la sintonía de las preocupaciones" de la población, y que "gran parte" de la gente "no se siente representada ni comprendida por el Partido Nacional".
credibilidad. El partido "erra en los temas que elige para defender y alrededor de los que se moviliza", añade, y sostiene que la fuerza política está "encabezada, muchas veces, por dirigentes profesionales que miran primero su interés personal", que se encuentra "alejado de las expresiones populares", y "encerrado en un dogmatismo", por lo cual ha "perdido credibilidad".
"No ofrecemos una utopía, un sueño que motive y que convoque las esperanzas y los anhelos de los uruguayos", añade el documento.
En ese material se reclama la elaboración de "una estrategia de acción por encima de sectores y de las estrategias personales", al tiempo que se critica "la falta de cultura de discusión colectiva", y, en general "la ausencia de una cultura de debate".
Las primeras reacciones a su contenido han sido de cautela. Para el senador Francisco Gallinal, el documento es "como cualquier insumo" de discusión interna, mientras Larrañaga se mostró algo escéptico sobre el contenido del mismo, negándose a opinar. "Es la gente que va a opinar sobre ese documento", dijo a El País.
El ex presidente Lacalle dijo no haberlo leído y por eso declinó hacer comentarios al respecto.
Recuerdo a Wilson Ferreira
La marcha "Tres Árboles" puso punto final a un acto con que el Directorio del Partido Nacional recordó los 23 años del fallecimiento del caudillo nacionalista Wilson Ferreira Aldunate. Dos de sus hijos, Silvia y Juan Raúl, asistieron a la reunión en la sede de la comisión departamental de Montevideo, en la calle Juan Carlos Gómez, adonde se dieron cita además los líderes partidarios Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga así como otros legisladores, dirigentes nacionalistas y público en general. En el homenaje no hubo discursos. Simplemente se proyectó un video con aspectos de la vida y gestión pública de Ferreira Aldunate, sus comienzos en el Partido Nacional, el exilio y el retorno. Se escucharon pasajes de su recordado discurso en el Senado, la madrugada del 27 de junio de 1973 en las horas previas a la llegada de los militares al Parlamento, y de su intervención masiva en la explanada de la Intendencia de Montevideo la noche de 1984 cuando fue liberado de la unidad militar de Trinidad en la que pasó cinco meses y medio, desde que retornara a Montevideo en el Vapor de la Carrera. Los asistentes aplaudieron sus expresiones como si escucharan un discurso en vivo. La sede nacionalista de la Plaza Matriz fue decorada con la bandera uruguaya y otras enseñas partidarias. También se entonó el Himno Nacional.