Tras el sismo y el posterior tsunami del viernes, Japón teme un desastre nuclear a raíz de los riesgos que presentan los sistemas de refrigeración de cuatro plantas nucleares. El premier Naoto Kan, en tanto, prometió que "no habrá otra Chernóbil".
Los tres reactores de Fukushima 1, donde se superó el límite legal de radioactividad y hubo una explosión que dejó un muerto y 11 heridos el sábado, ayer estaban siendo "tratados" con agua de mar y ácido bórico para intentar solucionar un problema de refrigeración que se tornaba incontrolable. También surgieron nuevas dificultades en la central en Onagawa -en Miyagi- y en Tokai 2 -a escasos 120 kilómetros de Tokio. Además, persistieron las fallas en la planta Fukushima 2.
En el distrito de Fukushima, el primer ministro ordenó evacuar a todos los que vivieran 20 kilómetros a la redonda de la planta número 1. Esto llevó a que unas 210.000 personas fueron obligadas a dejar el lugar, según indicó la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA). De éstas, al menos 160 quedaron expuestas al riesgo de contaminación tras la explosión de la jaula externa de contención del reactor 1. Todos ellos ya están hospitalizados, pero de momento se ignora la gravedad de su estado. Entre ellos hay varios ancianos y personal médico.
Los reactores 1, 2 y 3 de la planta son los que están afectados. El 1 fue donde se registró la explosión del fin de semana y el 3 es el que presenta mayor riesgo, según indicaron las autoridades. Éste ya estaba dañado antes de la catástrofe: el agua no lograba cubrir las barras de combustible, y ayer se temió una explosión, como la del sábado, o algo peor, una fusión, que es cuando se recalientan las barras de combustible. Fue por esto que los operadores de la planta liberaron aire ligeramente radiactivo de esa unidad, a la vez que inyectaron agua en su interior para reducir la presión y la temperatura.
Más tarde el vocero del gobierno Yukio Edano excluyó la posibilidad de una fusión explicando que la temperatura estaba bajo control. Una fusión total podría liberar uranio y otras peligrosas sustancias contaminantes al ambiente y presentar riesgos considerables para la salud. Si el núcleo de un reactor queda expuesto al exterior, las autoridades probablemente verterían cemento y arena sobre todo el complejo, como se hizo en Chernóbil en 1986.
En la mañana de ayer el reactor 2 de la planta también requirió "terapia urgente", lo que complicó aún más el panorama e impulsó al premier Kan a involucrar a la firma Toshiba, el gigante del sector y constructor de la estructura, para que tome "acciones decididas" para contrarrestar el peligro.
Ayer los niveles de radiación afuera de esa planta aumentaron brevemente por encima de los límites legales, pero se han reducido de manera significativa respecto al sábado, dijeron las autoridades.
Es que, según el Instituto de Radioprotección y Seguridad Nuclear, la explosión causó escapes radiactivos "muy importantes": se registró un nivel de radiactividad 1.000 veces superior a lo normal.
En la central gemela Fukushima 2, también llamada Danini, hubo reactores afectados y se hicieron vertidos de gases para disminuir la presión. De todos modos, las autoridades sostuvieron que no existen grandes riesgos.
Más miedos. En otra central, en Onagawa, también se descompuso un reactor y se advirtieron "escapes de vapor", según informó la Agencia Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas (AIEA), que declaró estado de emergencia y dispuso la refrigeración urgente. Más tarde las autoridades japonesas indicaron que los tres reactores de esa planta estaban "bajo control". "La alerta fue declarada porque los niveles de radioactividad registrados son superiores a los niveles autorizados en el área cercana a la central", aclararon. "Las autoridades japonesas están tratando de establecer el origen de las radiaciones", sostuvo la AIEA.
Horas más tarde, en plena madrugada japonesa, a ese cuadro se sumaron problemas en una cuarta central nuclear, la Tokai, administrada por la Japan Atomic Power (JPA).
En esa planta dos de los tres generadores usados para la refrigeración tienen desperfectos, pero el tercero está funcionando, según la JPA.
En tanto, la televisión local anunció que hoy podría haber lluvia radioactiva, producto de las radiaciones liberadas el sábado. Los expertos aconsejan no salir a las calles, o hacerlo con protecciones, y mantenerse limpios.
Las cifras
210 Son los miles de personas evacuadas cerca de la central nuclear Fukushima 1, según datos brindados por las Naciones Unidas.
160 Es la cantidad de personas que el sábado habrían quedado expuestas a radiaciones mil veces superiores a las normales.
Flotó dos días sobre un tejado
Hiromitsu Shinkawa fue arrastrado al mar mientras colgaba del techo de su casa, después de que el tsunami se llevó a su esposa. Por dos días, flotó a la deriva en aguas de la costa noreste de Japón, tratando en vano de llamar la atención de helicópteros y barcos que pasaban cerca. Pero ayer, un buque militar vio al sexagenario cuando ondeaba una prenda de color rojo. Estaba a unos 15 kilómetros de la costa de la ciudad de Minamisoma, dijo Yoshiyuki Kotake, un portavoz del Ministerio de Defensa.
Shinkawa dijo a socorristas que el tsunami sobrevino cuando él y su esposa regresaban a casa para recoger algunas pertenencias tras el sismo. Ella fue arrastrada por el agua, contó. "Varios helicópteros pasaron, pero no me veían", señaló.
Oficiales militares dijeron que Shinkawa tuvo suerte de que el clima benigno y el mar relativamente calmado le permitieran mantenerse a flote por casi dos días, reportó la agencia de noticias Kyodo. "Creí que era el último día de mi vida", dijo, de acuerdo con los reportes.
La historia de Shinkawa se suma a la de los supervivientes milagrosamente rescatados del tejado de una escuela primaria en Watiri y los 81 náufragos de un barco arrastrado por el tsunami que fueron encontrados sanos y salvos. AP y AFP
Daños que genera la radiación
Tras la evacuación de los que viven 20 kilómetros a la redonda de la central Fukushima, únicamente los expertos y los bomberos que trabajan en la zona correrán el riesgo de exponerse a la radiación. La médula ósea es la parte del cuerpo que resulta más dañada por ésta, por lo que será necesario hospitalizar a los pacientes para practicarles transfusiones. "Pero si la dosis fue muy fuerte, morirán", aseguró el profesor Patrick Gourmelon, director del Instituto francés de Radioprotección y de Seguridad Nuclear. Para el resto de la población, la exposición a elementos radiactivos podría provocar cáncer (en la sangre, pulmones, colon...) de gravedad. "Para proteger a los civiles, disponemos de tres armas: la evacuación, el aislamiento y el yodo", explicó el profesor Gourmelon. De preferencia, la gente deberá instalarse en los sótanos, con las puertas y ventanas selladas con cinta adhesiva y apagando cualquier climatización y calefacción. "Se trata de evitar que las partículas penetren en los pulmones y en el tubo digestivo", explicó el médico. Pero la medida más importante que tomarán las autoridades será la distribución de pastillas de yodo para evitar el cáncer de la tiroides, principalmente entre los jóvenes, niños, bebés y mujeres embarazadas o que amamantan. (AFP)