Esta mañana, el ministro Eduardo Bonomi y autoridades policiales participaron del entierro del agente de primera Juan José Morales Lacuesta (36), asesinado la madrugada del martes por tres delincuentes que a esta hora declaran ante la Justicia.
Morales, casado y con dos hijos varones pequeños, fue asesinado en la madrugada del martes, cuando llegaba de cumplir el segundo turno en la Comisaría 21ª de Colón y tres maleantes abrieron fuego contra él.
Bajo una leve llovizna, decenas de efectivos policiales esperaban, con suma tranquilidad, desde cerca de las 9.00 horas el cortejo fúnebre en el Cementerio del Buceo, que llegó sobre las 9.45 horas.
Algunos funcionarios esperaban a un lado de las calles internas del Cementerio y hablaban entre ellos en absoluta calma.
Una vez acomodadas las coronas florales en la puerta del Panteón Policial, efectivos y familiares arribaron al mismo con profunda congoja y con el féretro encubierto en un Pabellón Nacional.
Frente al micrófono, donde hicieron uso de la palabra el suegro y una compañera de Morales, además del director de Seguridad de Jefatura de Montevideo, Miguel Iraola, se ubicaron todos los allegados al agente asesinado. Detrás de ellos, se ubicaron el ministro Bonomi, el subsecretario del Interior, Jorge Vázquez, y el jefe de Policía de Montevideo, Walder Ferreira, que presenciaron los tres discursos.
Audri Olivera, una agente de segunda y compañera de Morales, definió al agente ultimado como "un policía diferente y comunitario (…) Su arma era la palabra, porque para él lo primero era el diálogo", afirmó.
RECLAMO. Por su parte, Iraola dijo que la muerte de Morales es una "indescriptible sensación de pérdida incomprensiva, innecesaria y dolorosamente sorpresiva".
"¿Cuál es el proceso de descomposición social que hizo que se le perdiera tanto el respeto a nuestra institución de tal manera que le costara la vida a Morales?", se preguntó el jerarca policial. "A diario y en forma constante, los desacatos y las agresiones a los policías parecen no ser actos punibles, sino sólo parte del paisaje".
Como reacción a este episodio, el Ministerio del Interior piensa elevar un planteo a la Suprema Corte, reclamando medidas más enérgicas ante los frecuentes ataques contra los efectivos.
Iraola también se refirió a las diferencias a la hora de juzgar la acción de un policía: "Cuando el enfrentamiento es armado y vuelan los disparos buscando el uniforme, tenemos entonces la desgracia de defendernos y lograr sobrevivir, sólo para darnos cuenta que la realidad se transformó, de manera bizarra, en nuestra contra: ya no somos los agredidos, sino los agresores".
De los tres delincuentes que asaltaron a Morales, uno era menor de edad. El director de Seguridad recordó que no hay acuerdo "sobre qué hacer con los menores infractores que asolan a todos", en particular sobre si mantener o no sus antecedentes, y en ese sentido llamó a no "demorar más" las acciones contra este tipo de delincuentes. "Me pregunto cómo llegamos a este punto", lamentó Iraola.
Según informó hoy El País, durante los interrogatorios primarios los tres delincuentes confesaron la autoría de delito. Sin embargo, no fue hallada ni el arma homicida ni la reglamentaria robada junto a las pertenencias del agente abatido. El juez penal de 15° Turno resolverá hoy en torno a los detenidos, que vuelven a declarar.