MONTANA | AP
Con cada proyecto el Tea Party ofrecen indicios de lo que se avecina. En su estado, Montana, podrán ignorar leyes federales, forzar al FBI a pedir autorización antes de un arresto, limitar la educación sexual en escuelas y crear milicias de ciudadanos.
Esa al menos es la visión que tiene del mundo el Tea Party de Montana. Y no todos están de acuerdo con ella.
Figuras como el gobernador demócrata Brian Schweitzer, e incluso algunos legisladores republicanos, dicen que esos proyectos hacen que Montana sea el hazmerreír de la nación. Y acotan que anular las leyes nacionales puede ser peligroso. "Estamos en Estados Unidos", afirmó. "Eso de anular las leyes es algo tóxico. Que derivó en una guerra civil".
"Anular leyes no implica dividir", respondió el representante Derek Skees. "Es sólo una forma de decirle al gobierno federal: `Eso no está bien`".
Algunos proyectos del Tea Party, grupo republicano, están siendo considerados; otros, parecen condenados: como el de una milicia ciudadana, el de que los agentes del FBI le respondan a la policía local y una declaración de que el calentamiento global es buen negocio.
Iniciativas de este corte están aflorando en las legislaturas de toda la nación de la mano de elementos conservadores del Tea Party que salieron victoriosos en las elecciones de mitad de término en noviembre pasado con un mensaje que hace hincapié en el control del gasto y en poner límites al gobierno.
Casi a diario se discuten los méritos de "anular" alguna ley federal. Quienes promueven esas iniciativas se inspiran en los argumentos que usó Thomas Jefferson a fines del siglo XVIII que buscaban darle a los estados la última palabra en relación con cuestiones constitucionales y les permitía abolir ciertas leyes federales dentro de su territorio.
Quienes auspician ese tipo de propuestas prestan poca atención a los académicos que dicen que violan la cláusula de la Constitución que estipula que las leyes federales son "la ley suprema" del país y afirman que pueden hacer prevalecer su posición si consiguen el apoyo de suficientes estados.
"Los estados conservan el derecho de proteger todas las libertades de las personas de la incursión federal", señala la medida, que pasó al Senado, donde los conservadores no son tan fuertes, y enfrenta un futuro incierto.
El líder del oficialismo en la Cámara de Representantes, Jon Sesso, bombardeó a los republicanos con preguntas como "¿Quién decide que el gobierno federal está actuando en forma anticonstitucional?". El representante republicano Cleve Loney se paró, partidario del Tea Party y de pocas palabras respondió: "No pretendo que nos separemos de la unión. Pero es algo que depende de nosotros . Somos quienes decidimos".
Algunos republicanos no ven con buenos ojos estas ideas. "Están asustando a la gente", dijo el veterano legislador de ese partido Walt McNutt.