La "Loba" llega hoy para cantar en Uruguay

Recital. El show de Shakira se da poco después de iniciar su relación con Piqué

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MATÍAS CASTRO

Sin ánimos de atender a la prensa Shakira llega a Uruguay para ofrecer un show esta noche. La colombiana aterriza en el momento más alto de su carrera musical y también en el más agitado de su vida personal. Los chismes quedan afuera.

Las entradas para el recital de hoy, a las 22 horas en el estacionamiento del hotel Conrad de Punta del Este, se agotaron semanas atrás. Así que la opción para los que no las tienen es escuchar el show, o lo que se pueda, desde la vereda de enfrente, cosa que tiene poca gracia.

"Ella dice que está devota, absolutamente dedicada a la música", comentaba una fuente cercana a la colombiana, citada en una crónica del diario Clarín. No es para menos. Con todo el revuelo que causó su separación de Antonio de la Rúa y los chismes sobre su actual relación con el futbolista Gerard Piqué, su vida privada dejó a la música en segundo plano. Cuando alguien alcanza el grado de celebridad mundial que tiene ella es inevitable que ocurra algo así, aunque haya sido la música lo que la llevó y la mantiene en ese lugar. Pero hoy, a ojos de mucha gente en todo el mundo, lo importante de Shakira es qué hace y qué no hace con Gerard Piqué.

Es probable que por eso haya evitado la prensa también en Argentina, con la excepción de una sola nota que realizó hace más de una semana.

Para el recital que ofreció en Salta el martes pasado apareció caminando entre el público, recorriendo un pasillo marcado (porque obviamente no se va a meter a los empujones entre la multitud apretada contra las vallas). Lo primero que hizo, mientras avanzaba tocando manos de gente, fue cantar una plegaria. Al llegar al escenario dejó su vestimenta rosada y revela su conocida opción por pantalones negros ajustados y top dorado para arrancar el recital con la canción Pienso en ti. A continuación, como es casi obligado en cualquier recital de pop, siguieron varios de sus éxitos radiales, como Años luz, Te dejo Madrid, Si te vas y Suerte.

"Cuando encuentro una música que puede generar alegría es cuando me siento mejor y más cómoda. Es como hallar mi lugar en la vida", había dicho en una entrevista con la revista Vanidades, ofrecida el año pasado. Y el fuerte de su carrera tiene mucho de eso.

"Generalmente me entrego mucho en el escenario cuando canto y en la parte del baile, y a veces termino con algunos dolores (de caderas)", había comentado aún antes, al diario El Mercurio, en el año 2006.

La banda que se presentó con ella en Argentina la integran ocho músicos. De acuerdo a la crónica de Clarín, su funcionamiento está afinado a la perfección y es fruto de varios ensayos previos, comandados por la misma Shakira.

El recital tiene varios climas, como ocurre con frecuencia en estas propuestas. En un momento de tranquilidad, por ejemplo, ella baja las revoluciones y canta con una guitarra acústica y nada más. También repasa canciones de toda su carrera, porque no solo de Waka waka y de Loba se sostiene el asunto. Inevitable, que fue una de sus primeras canciones de éxito, es parte del show, también lo es Ciega sordomuda, otro viejo hit de la MTV. De hecho Loba y Ojos así, de etapas bastante distintas de su carrera, forman parte central del bloque de cierre del concierto.

Curiosamente, Shakira ha hecho confesiones insólitas sobre su forma de ser. "Soy una persona que siempre ha dudado de lo que hace. Y aunque la duda es un estado creativo, a veces se vuelve en contra de uno mismo y yo puedo ser mi propia y más cruel enemiga", le decía a El Mercurio hace cinco años, cuando todavía no era la fuerza mundial que posee. "Necesité terapia para amar mi cuerpo. Deseaba ser más alta, tener las piernas largas, las caderas más delgadas, un trasero más pequeño", contó el año pasado. Por las reseñas y por los videos que se encuentran en la web, nada de esa inseguridad se nota en el escenario.

Todo eso parece extraño para una persona que llega acompañada por cifras récord en prácticamente todo lo que tiene que ver con su música, tanto en Internet como en las disquerías. Shakira, que tiene 34 años, ha llegado a tal posición de fortuna que apadrina fundaciones e iniciativas solidarias incluso en África. Y en el show de esta gira mucho de eso se manifiesta desde las pantallas del escenario.

Al igual que Madonna, la colombiana se apoya en el entretenimiento de la música pop para lanzar sus mensajes. Uno de sus trabajos filantrópicos más fuertes se desarrolla a través de la Fundación Pies Descalzos, con sede en Colombia (cuyo nombre se origina en el título de uno de sus primeros discos). El objetivo de esta fundación es recaudar fondos y desarrollar trabajos con niños de la calle. La otra parte fuerte de su trabajo social es con la Fundación ALAS. Claro que el grueso de lo que se verá esta noche sobre el escenario tiene poco que ver con cuestiones sociales. Pero alguna vez dijo: "no quiero ser una artista de elite. Quiero ser una artista del pueblo".

Una figura con terror a las fotos

"No ando desnuda por mi casa, nunca, le tengo terror a los paparazzi. No soy capaz ni siquiera de cruzar en ropa interior desde el baño al dormitorio. Siempre creo que hay algún paparazzi apuntando con su lente desde la vereda que está al frente de mi casa", había dicho Shakira en una entrevista hace algunos años. Y si hay algo de lo que sabe es de la persecución de los paparazzi.

Cada vez que venía a Uruguay una tropa de fotógrafos se instalaba frente a su casa de Punta del Este, esperando día y noche para captar alguna instantánea que la mostrase en su intimidad. Por eso mismo ahora vive en una isla privada en las Bahamas (otro lujo propio de alguien con su estatus). Mientras pudo mantuvo todo lo relativo a su relación con Antonio de la Rúa con un perfil bastante bajo.

El origen de una canción

Shakira hizo la canción Waka Waka para el último Mundial de Fútbol. "Recuerdo que estaba en mi finca en Uruguay y caminaba del granero a mi casa, pensando en el Mundial y en la canción. De pronto empecé a cantarla toda seguida, y cuando llegué a la casa abrí la puerta y le dije a Antonio: "¡La tengo! Creo que mi felicidad tiene mucho que ver con el Waka Waka (...). Hasta yo la tengo pegada, y eso es algo que no lo tengo permitido, va contra mis principios, pero me sorprendo cantándola en cualquier parte".

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