El director del Cottolengo Don Orione, padre Juan Ramón Molina, presentó ayer su renuncia luego del pedido de "remoción inmediata" por parte del INAU, que constató varias irregularidades y descuidos hacia los internados en el centro.
"El mismo jueves el padre Molina presentó su renuncia al provincial en Buenos Aires (desde donde se coordinan las obras de los países de la región) y ésta fue aceptada de forma inmediata. Se le dio la orden de volver a Buenos Aires", comunicó a El País el padre José de Lima, integrante de la comunidad y vocero del caso.
El pasado jueves El País informó que el INAU (Instituto del Niño y Adolescentes del Uruguay) había exigido el "cese inmediato" del director del Cottolengo Don Orione, después de que 30 internados fueron expuestos al sol durante cuatro horas, al mediodía, y algunos regresaron con quemaduras de 2° y 3° grado.
"Un sacerdote del Cottolengo, Miguel Issolio, llevó a los chiquilines a La Floresta entre las 12 y las 16 horas, un horario de los más complicados. Recibimos la información inmediatamente y mandamos nuestro servicio de salud al lugar, que constató que muchos de los chicos tenían quemaduras de 2° y 3° grado", declaró el jueves a El País Dardo Rodríguez, director del INAU.
Además, se recibieron otras denuncias desde que asumió Molina, entre las que se mencionaba el "detrimento de la calidad de la comida", la falta de cuidado en la higiene personal y la suspensión de "algunos medicamentos esenciales" a los internos del centro.
Según los funcionarios del Cottolengo, ubicado en Propios e Instrucciones, el mismo jueves de noche Molina se retiró del lugar, y no volvió a aparecer. "Hoy (ayer), el padre Miguel Issolio, su mano derecha, le estaba empacando sus pertenencias", dijo a El País uno de los empleados.
La comunidad religiosa informó que el provincial de la obra Don Orione en Argentina, Omar Cadenini, designará oficialmente el martes un interinato para la gestión del centro en Montevideo, que trabajará hasta que se designe un nuevo director general.
Los empleados del centro manifestaron ayer su satisfacción luego de la renuncia de Molina. "La algarabía que había hoy (ayer) por parte de los trabajadores e internados al enterarse de la renuncia de este señor, era tremenda. Ahora tenemos que empezar a construir de nuevo todo lo que este hombre destruyó, desde lo interno hasta el relacionamiento con organismos oficiales y benefactores,", dijo a El País uno de los empleados.
Sin embargo, el padre Molina, desmintió a El País, antes de su renuncia, las versiones que lo acusaban de tomar decisiones que habían perjudicado la calidad de vida de los internados. Entre otras cosas, Molina dijo que los funcionarios se molestan "porque en lugar de tomar mate, ahora desde que estoy yo tienen que ponerse a trabajar". Consultado Gabriel Agopian, vocero del sindicato de empleados del Cottolengo se negó a dar declaraciones.
Las denuncias del caso
Otro de los detonantes en la gestión del Cottolengo Don Orione, al frente del padre Juan Ramón Molina, fue la renuncia de su única pediatra, Hilda De Salterain Senosian, que hacía 8 años prestaba servicios en el lugar.
El lunes 7 de febrero, la pediatra presentó su renuncia y adjuntó una carta en la que denunciaba al director del centro por haber tomado decisiones que afectaron a los internados. "Tras el cambio en la dirección hemos sido testigos del detrimento de la calidad de la comida, los niños están más descuidados en su higiene personal, hubo cambios de cuidadoras, por personal que no reúne el perfil.
Gritos, rezongos, penitencias a toda hora, imposible imaginar en otras épocas", reza la carta.