Algunos gobiernos de medio oriente intentan sosegar las protestas populares contra su régimen cediendo ante los reclamos. En otros países siguen las revueltas y las muertes.
En Yemen, el presidente Alí Abdalá Saleh -en el poder desde hace 32 años- multiplicó los gestos de apaciguamiento destinados a calmar la rebelión de la calle. Entre ellos, dio "a los servicios de seguridad instrucciones de evitar los choques y de prevenir todo enfrentamiento entre manifestantes pro y antigubernamentales". Además, les pidió que "protejan los derechos de los ciudadanos a agruparse pacíficamente", indicó la agencia oficial Saba.
De todas maneras, ayer los manifestantes continuaban acampando delante de la Universidad de Saná -la capital-.
En Argelia, en tanto, se levantó el Estado de emergencia en vigor desde hace 19 años, según un decreto hecho público ayer en el Diario Oficial. Se trataba de una de las reivindicaciones de la oposición, que organizó dos protestas para obtener un "cambio de sistema" y tiene prevista otra este sábado.
En Egipto, por otra parte, dos semanas después de que el pueblo obligara al presidente Hosni Mubarak a abandonar el poder, ayer fue arrestado el ex ministro de Información, Anas Al Feki, y el presidente del sistema audiovisual de Estado, Osama El Sheij. Estos arrestos se suman a los de otros cuatro ex ministros.
Más al oeste de África, en Costa de Marfil, las protestas levantan cada día más temperatura. Ayer se registraron duros enfrentamientos entre las fuerzas del presidente Laurent Gbagbo y los aliados a su rival Alassane Ouattara, quien reclama el máximo cargo a raíz de los resultados a su favor, según él, en las últimas elecciones.
En el choque hubo 80 muertos pertenecientes a las Fuerzas de Defensa y de Seguridad, fieles a Gbagbo, según una fuente de las Fuerzas Nuevas, del mando opositor.
Y volviendo a Asia, en Bahréin, miles de manifestantes extendieron las protestas hacia el centro histórico de Manama -capital-. Exigen el fin de la dinastía sunita de los Al Jalifa, que gobierna desde hace más de dos siglos. "La plaza de la Perla sigue siendo nuestro lugar principal de manifestaciones, pero nuestro movimiento debe ganar el resto del territorio de Bahréin", agregó.
Durante la marcha, no se observó la presencia de fuerzas de seguridad, aunque un helicóptero sobrevoló la zona. AFP