HERNAN SORHUET GELOS
En materia de ordenamiento territorial nos toca tomar decisiones con marcada incidencia transgeneracional.
En el acierto o en el error, condicionarán la calidad de vida de nuestros hijos y nietos más que lo ocurrido en el pasado, porque debemos decidir cómo gestionar los mejores ecosistemas que quedan, para proteger la biodiversidad y garantizar los servicios ambientales. El proyecto de construcción de un puente sobre la laguna Garzón sirve de ejemplo. De concretarse, le daría continuidad al tránsito vehicular carretero de la ruta 10.
A partir de ese momento, el desarrollo turístico lineal costero, que ha caracterizado a los países de la región -incluido el nuestro- avanzará casi sin obstáculos entre la laguna Garzón y la de Rocha.
¿Es malo que ocurra? La respuesta debe meditarse, recurriendo a la abundante información disponible y "escuchando" al sentido común.
Resulta obvio que el funcionamiento de una ruta de alto tránsito próximo a la faja costera provoca múltiples impactos negativos. Por esa razón desde hace décadas se recomienda construirlas lejos de ella, incluyendo entradas "en peine" para evitar el tráfico innecesario en cada balneario. Por razones muy diferentes a esta, hemos tenido la suerte que esa sea la situación vial de la costa de Rocha (ruta 9); pero, podría cambiar.
En la actual administración nacional y en las intendencias de Maldonado y Rocha hay consenso para construir el puente. Han expresado públicamente las ventajas que su funcionamiento implicaría para el turismo y el desarrollo de la costa rochense. Al mismo tiempo, han dejando en claro que se autorizaría siempre y cuando "no se dañe el medio ambiente". Es una tranquilidad que la ecuación económica no sea el único factor de peso para tomar decisiones que involucran el futuro de los ecosistemas nacionales y los servicios ambientales de este país.
Dicho esto, importa conocer cuál es la opinión idónea en el Poder Ejecutivo, o sea, la del Ministerio de Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma).
Desde 1977 la laguna Garzón es un área protegida que forma parte del Parque Nacional Lacustre, y está propuesta para ingresar al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, por el elevado valor patrimonial para el país que tiene como área natural.
Hasta ahora los informes de los técnicos del Mvotma han desaconsejado la construcción del puente de la laguna Garzón, por los impactos negativos que tendrá sobre la diversidad biológica local, la pérdida de valor paisajístico, lo difícil que resultará contener la urbanización al estilo tradicional -aumento de caminería, comercios y servicios-, y el mal negocio que será perder el elevado potencial de Rocha de atraer un turismo interesado en altos valores naturales -cada vez más escasos en el planta-, a cambio de más ciudades balnearios.
Confiamos en que la decisión final sobre la realización o no del proyecto estará su- peditada a la opinión exper- ta del Mvotma, como opor- tunamente manifestaron sus principales promotores im-pulsores. Se conocerá dentro de poco.