El agricultor cincuentón sabía que su cosecha de cebolla se había arruinado cuando las lluvias torrenciales azotaron sus campos a lo largo de septiembre, mes en que el monzón indio normalmente se disipa.
Por falta de modernos sistemas de agricultura en esta parte de la India rural, su tierra no tiene zanjas de drenaje apropiadas, y él no tiene un lugar seco y seguro para almacenar las cebollas. Este agricultor, Arun Namder Talele, dijo que había perdido 70% de su cosecha de cebolla en esta granja de 2 hectáreas aquí, aproximadamente 110 kilómetros al Norte de la ciudad occidental de Aurangabad.
"No hay límite para mis pérdidas", dijo Talele. Su infortunio, y el de muchos otros agricultores aquí, es un sombrío recordatorio de que India, pese a sus ambiciones como un gigante económico en surgimiento, sigue enfrentando dificultades para alimentar a sus 1.100 millones de habitantes.
A cuatro décadas de que la Revolución Verde al parecer hubiera resuelto los problemas alimentarios de India, casi la mitad de los menores indios de 5 años o meneos están malnutridos. Además, el alza de los precios de la comida, un problema mundial, es un agudo dolor de cabeza en India.
En todo el mundo, las inundaciones en Australia y la sequía en China, han contribuido a disparar los precios de alimentos por doquier ante el temor de que el mundo sufra una repetición de la escasez de 2007 y 2008, que ocasionó disturbios por comida en algunos países pobres, incluido Egipto.
Si bien los problemas agrícolas de India forman parte de este rompecabezas mayor que es el mundo, en muchas formas los desafíos de India con respecto a la comida están más arraigadas y son más sistémicos que los de otros países.
Inversionistas occidentales pudieran tomar nota de la tasa de crecimiento de India, de casi 9% anual. Pero esta estadística suena hueca en las vastas áreas rurales de India. La agricultura da empleo a más de la mitad de la población pero representa apenas 15% de la economía; amén que ha registrado un crecimiento promedio de apenas 3% en años recientes.
Los detractores del sistema dicen que los legisladores indios no han logrado darle seguimiento a las inversiones que el país hizo en tecnología agrícola durante los años 60 y 70, a medida que se fueron concentrando en industrias más glamorosas y urbanas como la tecnología informática, servicios financieros y construcción.
Aquí no hay agronegocios como los del tipo de Estados Unidos, con granjas altamente mecanizadas que siembran miles de hectáreas de cultivos para alimento, debido a que las leyes y costumbres indias prohíben que las corporaciones aren tierra directamente para producir cultivos de alimento.
Funcionarios indios reconocen que el país necesita incrementar la inversión en sistemas de irrigación, fomentar la competencia en mercados de mayoristas y minoristas, así como suministrar subsidios de comida a los pobres. Aunado a esto, deben suministrar mayor educación y empleos a pobladores locales, para que menos gente se vea obligada a vivir de la tierra.
Los expertos dicen que India necesita efectuar cambios como algunos de los que hizo China, empezando a finales de los años 70, cuando comenzó a invertir copiosamente en la agricultura y relajó normas sobre las prácticas agrícolas.
Apenas en 1977, agricultores chinos e indios cosechaban casi la misma cantidad de trigo por cada hectárea que plantaban. Pero para 2009, datos de ONU revelan que las cosechas de trigo de China eran 1,7 veces mayores que las de India.
Kaushik Basu, catedrático de la Universidad Cornell que también es el asesor en jefe de economistas del ministro de finanzas de la India, ve una mayor voluntad de funcionarios indios para reformas agrarias.
Sin embargo, expertos foráneos como Ashok Gulati, director asiático del Instituto Internacional de Investigación sobre Estrategia Alimentaria, se muestran escépticos hacia la idea de que un cambio real venga del gobierno. La coalición gobernante ha sido frustrada por escándalos de corrupción, y una oposición vigorizada obstruyó efectivamente procedimientos en el Parlamento el año pasado.
Algunos agricultores están invirtiendo por cuenta propia, encontrando formas de evadir al gobierno cuando es necesario y recurriendo a subsidios cuando están disponibles.
A 16 kilómetros de la granja de Talele en la comunidad de Pahur, los ingresos agrícolas de Sandeep Ram Karshanbakr han dado un gran salto, yendo de 1.800 dólares anuales, hace tres, años a US$ 4.400 actualmente. Él dice que se lo debe a la mejoría en un sistema de irrigación que le compró a una empresa india, Irrigación Jain.
El gobierno pagó la mitad de los 2.800 dólares que costó el sistema. Eso redujo la cantidad de agua y electricidad que Karshanbakr usa casi por la mitad en sus 1,2 hectáreas, al tiempo que mejora la producción de dos a cinco veces en sus cosechas de chile, coliflor, berenjena, tomate y algodón. Él dice que ahora está considerando comprar más tierra.
Sin embargo, agricultores como Talele, dicen que sencillamente no pueden darse el lujo de adquirir ese tipo de sistema; incluso con subsidios gubernamentales que ascienden hasta 50% del precio de venta. "Aún es demasiado caro", asegura.
Los precios de los alimentos suben cada vez más rápido
Al tiempo que la agricultura de India sigue dependiendo del trabajo manual y de la naturaleza, la demanda de alimento siguió creciendo, debido a la creciente población. Por esto, la India está importando cantidades cada vez mayores de algunos productos de la canasta básica, como frijol y lenteja (hasta 157% de 2004 a 2009) y aceite de cocina (con un aumento de 68% en el mismo periodo). Los precios de la comida están subiendo más rápido en India que en casi cualquier otra economía de gran tamaño y más en comparación con el repunte que registraron de 2007 a 2008.
En diciembre, los precios de la comida en India subieron 13,7% en comparación con 2009, mientras la inflación para todas las mercaderías y productos, bajo el enorme peso del número correspondiente a los alimentos, se mantuvo en 8,4%. Una cifra revelada a mediados de enero demostró que los precios de alimentos indios estaban subiendo incluso más rápidamente -más de 17% durante el mismo periodo en 2009 - a medida que subía el costo de la cebolla, fruta, huevo y leche.
Desesperanza: "No hay límites para mis pérdidas", dice viejo agricultor de la India.