El Banco Central chino aumentó ayer su principal tasa de interés por tercera vez en cuatro meses, en el marco de los esfuerzos de las autoridades de Pekín para frenar la inflación ante el temor de que provoque revueltas sociales.
La institución monetaria china informó en un breve comunicado que subía la tasa de interés para los depósitos y préstamos a un año en 0,25 puntos porcentuales, para llevarlas a 3% y 6,06% respectivamente.
En octubre, el Banco Central chino había aumentado sus tasas de interés por primera vez en casi tres años para frenar el flujo de liquidez que estaba alimentando la inflación y empujando al alza los precios inmobiliarios.
Las autoridades monetarias chinas volvieron a subir las tasas el 25 de diciembre pasado.
La inflación, asunto que preocupa mucho a Pekín, tuvo en noviembre pasado su nivel más alto en dos años, 5,1% interanual, antes de desacelerarse a 4,6% en diciembre.
La inflación fue de 3,3% para el conjunto de 2010, por encima del objetivo oficial de Pekín del 3%.
Para 2011, el gobierno chino ha flexibilizado sus metas y se proponer ahora contener el alza del índice de precios en 4%, admitiendo de este modo sus limitaciones para frenar la inflación.
Según el experto Brian Jackson, del Royal Bank of Canada, esta nueva decisión del Banco Central chino de subir las tasas de interés pone de relieve el hecho de que la inflación se ha convertido en el eje de las políticas gubernamentales del gigante asiático.
"Se están creando presiones inflacionistas sobre los precios, que ya están a niveles incómodamente altos y existen buenas posibilidades de que sigan subiendo en los próximos meses", indicó este analista a la AFP.
"Hay una mayor sensación ahora en Pekín de urgencia de políticas para enfrentar esto", agregó.
Ante el temor histórico de que la inflación pueda dar lugar a revueltas sociales por el impacto del alza de los productos básicos en las clases menos favorecidas, las autoridades chinas ya han tomado varios tipos de medidas para intentar frenar el problema y evitar además un recalentamiento de la economía.
Entre esas medidas ha habido, además de las alzas de las tasas de interés, la exigencia a los bancos para que aumenten sus porcentajes de reservas duras que no pueden ser parte de préstamos.
Pero el mes pasado, el gobernador del Banco Central chino, Zhou Xiaochuan, había advertido que la inflación continuaba siendo más alta de lo esperado y que las autoridades seguían la cuestión de cerca, sugiriendo una pronta nueva suba de las tasas de interés, tal como ocurrió.
Tras 30 años de extraordinario crecimiento gracias a un modelo centrado en las exportaciones, China necesita una nueva ronda de reformas para pasar de su actual estatuto de gigante emergente al de potencia mundial desarrollada, habían señalado a fines de enero expertos reunidos en el Foro de Davos (Suiza).
Un enfriamiento brusco de la economía china podría impactar a la baja en los precios de los commodities agrícolas y el petróleo (que de hecho ayer bajó), aunque no es lo que prevén la mayoría de los analistas económicos.