JAVIER GARCÍA
El dato es una catástrofe: el 75% de los mayores de 15 años no terminó el liceo. Somos los peores del Mercosur, por debajo de Paraguay que nos gana lejos. Este resultado, ¿es por falta de recursos? No. El presupuesto educativo es de los más altos de la historia, y los resultados de la educación son también de los peores de la historia. Plata como nunca y estamos peor que nunca.
El CODICEN maneja un presupuesto diez veces mayor que el del Ministerio de Educación y más del doble que el de Interior, sin embargo sus autoridades, a diferencia de los ministros, no pueden ser interpelados ni censurados por los resultados de su gestión. Las corporaciones docentes tienen a su vez, por imperio de la ley de educación vigente, poder de veto sobre las decisiones más importantes.
Mientras se conocía esta cifra, se comenzaba a discutir en el gobierno la forma de "distribuir" la riqueza. Una vez más desde la presidencia se llama a un "debate", ahora es sobre qué hacer con los impuestos. Si se baja el IVA y a quiénes, si se tocan las franjas del IRPF o si se agregan detracciones al agro. Para el FA la "distribución" de la riqueza pasa por los tributos. La reforma tributaria que se hizo en el pasado período era para "que paguen más los que más tienen", y el resultado fue mayor desigualdad y aumento de la brecha entre ricos y pobres. ¿No alcanza para demostrar que la cosa no va por ahí? Hagamos como aquel candidato americano cuando pidió que le leyeran los labios: "no más impuestos", eso hace falta. La economía vuela, la recaudación bate récords y lo que corresponde es cumplir las promesas electorales y bajar el IVA. Cualquier razonamiento ahora se configura en la coartada de la mentira. En campaña se prometió y no hay ninguna crisis como para no cumplir. Esto es justo y honra un compromiso, pero no tiene nada que ver con la distribución de la riqueza.
Para hacer justicia social radical, en serio, hay que distribuir educación. Buenas escuelas y liceos, con docentes actualizando su formación, evaluaciones estrictas, con más carga horaria es decir más escuela y menos calle, y dando un buen almuerzo y una buena merienda a los gurises que lo necesitan.
Un enorme presupuesto educativo convive con resultados académicos desastrosos y según una directora del CODICEN con 500 escuelas con problemas edilicios. Conclusión: el dinero no se invirtió bien.
La educación pública en Uruguay, hoy, es funcional al mantenimiento de la pobreza y a la desigualdad. No es un instrumento de equidad y de progreso. Consolida la marginación y perpetúa por generaciones la brecha entre los que más pueden y los que no.
No se puede admitir que tengamos 350 escuelas rurales sin luz y 250 sin agua potable y simultáneamente en la ley de Presupuesto se autorice a que entre todos los ministros gasten 20 millones de dólares para sus "asesores" durante este mandato. Un punto más o un punto menos de IVA son importantes, pero nada tiene que ver con el futuro y la justicia.
Para ser una sociedad más justa no hay que distribuir plata, hay que distribuir buena educación.
"Un enorme presupuesto educativo convive con resultados académicos desastrosos".