A. LALUZ
A casi una semana de iniciar una nueva temporada, Ariel Cazes, responsable de la dirección artística del Sodre, hizo un balance de lo realizado en 2010, presentó las propuestas para este año y analizó el estado de la institución.
"El año pasado hubo una frondosa producción de espectáculos, independientemente de lo que fue el boom del ballet con Julio Bocca, del éxito que tuvo su propuesta", indicó Cazes. La programación sinfónica contó "con artistas invitados de muy buen nivel, logramos hacer, por ejemplo, el Réquiem de Verdi, y pasaron muchos directores por el podio de la Ossodre".
En materia de público, reconoció, la respuesta fue irregular. "Tenemos entendido, por los datos que nos suministraron los gestores del Auditorio Adela Reta, que asistieron a los espectáculos unas 100 mil personas en total. Claro, de ahí gran parte llegó por la convocatoria del Ballet Nacional. Es todo un fenómeno". En esa cifra también hay que considerar a todos "los chicos de distintos centros educativos del área metropolitana, que asistieron en el marco de nuestros programas de extensión cultural". En ese campo "se hizo un muy buen trabajo y este año los vamos a profundizar y a extenderlos a nivel nacional". Para ello el Sodre cuenta con los apoyos de coordinadores a nivel de Primaria, Secundaria y Utu, y de las empresas de transporte.
TIBIRIÇA Y LA OSSODRE. En los últimos meses de año pasado, el Sodre oficializó la designación del maestro brasileño Roberto Tibirica como director principal de la Ossodre, un tema que había disparado la controversia al interior de la institución y también en los medios.
"La discusión se generó después que El País publicara una nota sobre las declaraciones de Tibirica en Brasil", recordó Cazes, en las que ya se presentaba como director de la orquesta.
A los músicos "no les cayó del todo bien que yo hablara entonces, para aquella nota, de `negociaciones` con el director... cierto en realidad aquello era un sondeo".
Por otro lado, también manifestaron su malestar por la renuncia de Víctor Hugo Toro, que hasta comienzos del año pasado estaba al frente de la Ossodre. "Los músicos lo apreciaban mucho... bueno, nosotros también. Pero cuando hay un cambio, hay un cambio".
El Sodre, no obstante, continuó las conversaciones con Tibirica, "de quien sabíamos que tenía también una gran ascendencia sobre la orquesta. Es un hombre que tiene un exquisito relacionamiento con los músicos y creo que va a funcionar muy bien".
Ahora, el maestro brasileño ya está confirmado en el cargo y "va a dirigir seis de los 12 conciertos programados para la temporada 2011". La apuesta, subrayó Cazes, es al crecimiento de este cuerpo: "él (Tibirica) considera que las orquestas crecen con grandes directores y grandes solistas. De esa forma se genera un importante proceso de concentración, aumenta la dedicación y la motivación". Esta designación "fue bien recibida por los músicos", ya que conocían de cerca la calidad de su trabajo.
MODELO PERIMIDO. Por décadas las dos principales orquestas del medio, la Ossodre y la Filarmónica de Montevideo, han compartido buena parte de sus músicos. Un problema que se volvió endémico y que sigue teniendo consecuencias negativas en la programación artística de ambas agrupaciones y en sus rendimientos musicales.
Para Cazes, el tema sigue sin solución. El año pasado, "cuando la Intendencia de Montevideo planteó lo de la dedicación exclusiva de los músicos causó un gran revuelo. Pero ahora, por cuestiones presupuestales, parece que han dado un paso atrás".
El Sodre, por su parte, "tampoco puede salir a pedir la exclusividad, porque necesitaría otro presupuesto. Para eso hay que poner sobre la mesa un montón de dinero". Esto lleva a que "tengamos que seguir conviviendo con esto que nos genera grandes problemas, sobre todo de horarios. No hay vuelta, es así. Por lo tanto vamos a tener que sentarnos a negociar con todas las partes".
Por otro lado, "si vamos a trabajar para que un teatro como el Auditorio Adela Reta se inserte en una red regional de instituciones, y para que esté al nivel del Colón, del Argentino de La Plata, o el de Santiago de Chile, no podemos seguir en esta situación". Es necesario entonces un cambio profundo de mentalidad, remarcó Cazes. Y donde hay que provocar transformaciones importantes es en la idea de la "estabilidad" de los músicos en las orquestas. "Ése es un modelo perimido. Si alguien a los 25 años, pongamos por caso, le das esa efectividad `para toda la vida` ya lo estás arruinando. En otras orquestas del mundo eso no sucede. También hay que recordar que las efectividades son de los cargos y no de los músicos que hoy o mañana los ocupen puntualmente. Por eso creo que hay que crear mecanismos de evaluación, y no sólo los que se aplican en un concurso, sino al trabajo diario, en los ensayos, en los conciertos".
A FUTURO. Este año la programación de espectáculos del Sodre comenzará el próximo 10 de febrero, con un ciclo de verano. En esta grilla están incluidos los conciertos de la Ossodre y el Coro, bajo la dirección de Esteban Louise, en distintas iglesias de Montevideo.
También están previstos un concierto en el lago del Parque Rodó, el sábado 12, que dirigirá Álvaro Hagopian con Federico Britos como solista invitado, y para el sábado 26, un programa sinfónico con obras de Dvorak en el Auditorio Adela Reta, con la dirección de Roberto Tibirica y la actuación del chelista Antonio Meneses.
El Ballet Nacional, que retomará los ensayos este mes, presentará en marzo Un tranvía llamado deseo, en 10 funciones a partir del viernes 18, con la dirección de maestro argentino Mauricio Wainrot. Esta compañía volverá a escena en junto con un programa mixto a presentarse en el teatro El Galpón. A esta puesta le seguirán las dos giras previstas para este año, una por el interior y otra en el exterior, y las ambiciosas producciones de Corsario, en octubre, y El Cascanueces en diciembre.
Cazes adelantó también que en agosto llegará al Auditorio el Coro Mundial de Juventudes Musicales, y que la ópera volverá a ser una apuesta importante en la programación con títulos como Carmina Burana, en mayo, con la batuta de Carlo Tenan, Eugenio Onegin en julio, bajo la dirección de Kukasz Borowicz, y Werther, con Rodolfo Fischer en la dirección musical y Rita Cosentino en la puesta en escena.
Fenómeno único de taquilla
De los 100 mil espectadores que pasaron por el Auditorio Adela Reta, un altísimo porcentaje llegaron por la convocatoria del Ballet Nacional, que registró llenos totales en casi todas sus funciones. Cazes señaló que este fue un fenómeno único, y que incluso el director del prestigioso American Ballet de Nueva York no dudó en calificar de extraordinario. "Él me lo dijo sin vueltas: `a nosotros nos cuesta llevar gente a las funciones en el Metropolitan`, por lo que esto es algo pocas veces visto". Si bien el Sodre no ha realizado un análisis a fondo del tema, Cazes entiende que la figura de Julio Bocca es un factor clave, ya que logra convocar gente de distintos estratos sociales, de intereses artísticos, lo que también es fundamental para la formación de nuevos públicos.