Las cifras de adopciones divulgadas ayer por El País son alarmantes y es el resultado de una equivocada política emprendida por las administraciones frenteamplistas, que comenzó a regir en 2009. Solo 24 menores fueron dados en adopción durante 2010, frente a 67 que sí tuvieron esa alternativa en el 2009.
El Estado asumió el monopolio de esta facultad y excluyó directamente al Movimiento Familiar Cristiano, entidad que venía desarrollando una proficua tarea en la materia.
Mientras tanto hay 409 postulantes en lista de espera para adoptar, cantidad que resulta de la acumulación entre 2008 y 2010. Está bien que el INAU priorice la alternativa del reintegro de los niños a sus familias biológicas, pero es absurdo que entorpezca la opción de la adopción.