Atrapados en un hotel de El Cairo, los uruguayos María y Fernando esperan el primer avión para huir de un país al que viajaron para descubrir sus encantos y del que se irán con el recuerdo de una capital sitiada, con edificios en llamas, hoteles saqueados y enfrentamientos en las calles.
"Viajar desde Montevideo hasta Egipto y tener que volver sin siquiera ver las pirámides, es algo horrible", lamenta María en el vestíbulo de su hotel, donde conversa con Manuel Luque, Araceli y Omar, una familia española que todavía no sabe cómo podrá llegar al aeropuerto para tomar el lunes su avión de regreso.
"Nosotros también nos venimos de vacaciones desde Madrid con la ilusión de visitar las pirámides y nos iremos sin haber llegado hasta allí", explica Manuel Luque, al que la violenta y sangrienta revuelta egipcia sorprendió en los últimos días de sus dos semanas de vacaciones en Egipto.
"Son unas vacaciones frustradas, muy costosas. Es demasiado sacrificio", añade su esposa, que dice no estar asustada por lo que está ocurriendo en Egipto, a pesar de que más de un centenar de personas murieron en enfrentamientos desde el martes pasado.
Antes de acabar sus vacaciones encerrada en un hotel de El Cairo, esta familia española había disfrutado de un crucero por el Nilo y de unos días en la playa en Urgada, a orillas del Mar Rojo.
Allí fue donde se enteraron el miércoles de las manifestaciones por la tele, la víspera de su regreso a El Cairo para visitar las pirámides y el Museo Nacional Arqueológico.
Los uruguayos María y Fernando ni siquiera pudieron disfrutar de unos días de turismo. Aterrizaron el viernes, unas horas después de que las autoridades impusieran el toque de queda y mientras decenas de miles de personas desafiaban al régimen de Hosni Mubarak en las calles de El Cairo.
"La primera sorpresa que nos llevamos es que no se podía salir del aeropuerto por el toque de queda", recuerda Fernando. "Tampoco se podía cambiar dinero porque la informática no funcionaba. La telefonía también estaba fuera de servicio. Al rato, después de largas conversaciones, nuestro guía consiguió un taxi que nos trajo hasta este hotel".
Durante el trayecto, la policía impidió el paso de los uruguayos en dos oportunidades y el guía tuvo que "convencerlos" para que los dejase pasar. "Le vi pagarle a la policía dos veces más de cien dólares", explica el uruguayo, todavía sorprendido por "las coimas" que exige la policía con un descaro total.
"Para tranquilizarnos, el guía nos repitió sin cesar que la gente tenía odio contra Mubarak y que las manifestaciones no tenían nada que ver con los turistas", relata María, que se creyó a salvo hasta el sábado por la mañana cuando descubrió un panorama desolador.
A pesar del caos, el guía trató de llevarlos hasta el museo arqueológico, que se encuentra justo al lado del edificio del partido del presidente que fue incendiado la noche del viernes.
"Cuando empezamos a ver lo que ocurrió en el centro de la ciudad, nos queríamos morir. Había edificios todavía en llamas, autos de policía quemados en la calle, cristales rotos por todas partes. Quedamos despavoridos", cuenta.
Y lo peor fue cuando María vio el Hotel Europa quemado y saqueado. Ahí fue cuando se dio cuenta de que los turistas no estaban a salvo. "El guía nos dijo entonces que quemaron el hotel porque tenía una discoteca y un casino y que a los musulmanes no les gusta eso", cuenta Fernando.
En ese momento, decidieron abandonar el país. De todos modos, el guía les había avisado que el acceso a las pirámides acaba de ser prohibido por las autoridades.
En el vestíbulo del hotel, los uruguayos esperan tener pronto un avión que los lleve a Madrid. Se sienten abandonados. "La embajada uruguaya no atiende el teléfono. No es como los españoles que sí tienen ayuda de su consulado", se queja Fernando.
La familia española, en cambio, se siente abandonada por la compañía turística que contrató y que la dejó tirada en el hotel. Su avión está previsto para el lunes a las 10H00 locales (08H00 GMT), pero no saben cómo llegar hasta él.
"Como el toque de queda está vigente hasta las 08H00 de la mañana, creo que sería mejor que nos vayamos esta misma tarde en taxi hasta el aeropuerto y pasar la noche allí", explica.
Si consiguen viajar pronto a Madrid, Marión y Fernando ya tienen un plan para tratar de aprovechar los pocos días de vacaciones que les quedan. "Trataremos de ir a Santiago de Compostela. Llevamos años con ganas de ir hasta allí para ver la catedral".
AFP