Junta pasiva

Para los ediles capitalinos del Frente Amplio que son mayoría en la Junta Departamental, Montevideo está tan, pero tan bien, que desde que ocuparon sus cargos hace seis meses no aprobaron una sola norma por iniciativa propia. Ocurre que el Frente Amplio tiene allí la mayoría absoluta que se encarga de refrendar cuanto le envía la intendencia en tanto la oposición carece de votos para consagrar sus propuestas. Y al parecer, no tienen iniciativas como si esta ciudad fuera aún la "tacita de plata" de otrora, limpia, reluciente y ordenada como las grandes capitales del mundo.

Parece una tomada de pelo enterarse que la labor de los ediles en el medio año transcurrido se limitó a apoyar los proyectos enviados por Ana Olivera, a elevar "minutas de aspiración" (es decir, simples expresiones de deseos) y a repartir homenajes por doquier con las declaraciones de ciudadanos ilustres y nombres de calles entre otras cosas.

Ediles de izquierda salieron a defender el trabajo de la Junta con poca convicción. Es obvio que su labor se limita a poner el cúmplase a los pedidos del Palacio Municipal, triste función para el legislativo departamental que debiera ser una antena sensible a las inquietudes ciudadanas. Ello ocurre en una ciudad que recauda un millón de dólares diarios por concepto de impuestos abusivos y en donde fallan los servicios básicos como la limpieza, en donde las calles están en mal estado, por no citar las aceras; que está mal iluminada; que su tránsito es caótico; que los funcionarios municipales trabajan a desgano cuando no están de paro, etcétera.

Los ediles son los representantes del pueblo. Es hora de que asuman sus funciones. ¡Un poco de amor propio, señores!

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