JUAN ORIBE STEMMER
Los hechos tienen sus causas. Obedecen a eventos, coyunturas y, sobre todo, a corrientes de largo plazo. Extrañamente éstas suelen pasar inadvertidas en medio del tumulto de las noticias o de los períodos de gobierno de cinco años. Sin embargo, aquellas corrientes, a veces seculares, son las que fijan el curso de las sociedades. Así parece suceder con la enseñanza universitaria en nuestro país.
Meses atrás, el Presidente Mujica le pidió a las nuevas generaciones que, "por favor, en nombre de lo que va a venir, que se ennovien en primer término con las matemáticas, con el análisis científico, para luego con esa formación básica, vayan a las entrañas de la naturaleza y busquen allí los secretos de la vida, que es lo que tiene sentido para nuestro tiempo y espacio geográfico". Un mensaje compartible, pero no nuevo.
Es antigua la preocupación por la preferencia de los estudiantes universitarios por las tradicionales disciplinas de Ciencias Económicas, Derecho (incluyendo Notariado) y Medicina (incluyendo Odontología y Enfermería). Todas las profesiones son imprescindibles pero también es verdad que, si deseamos emprender el camino del desarrollo, necesitamos contar con universitarios y técnicos altamente capacitados en una gama más amplia de disciplinas.
Utilizando información del Anuario de la Educación y tomando, para facilitar la comparación, solamente los datos correspondientes a la UdelaR, vemos que en 1985, los egresados de aquellas cuatro carreras tradicionales sumaron el 61,2% de los egresados de las facultades. En el año 2008, ese grupo sumó el 52% del total de egresados. A primera vista, entonces, parecería haberse producido, en el curso de casi un cuarto de siglo, un lento y laborioso cambio en las preferencias de quienes emprenden carreras universitarias.
No es así. Lo que sucedió es la creación de nuevas Facultades a partir de aquellas tres Facultades predominantes. Por ejemplo, en el año 2008, el 10,5% de los egresos correspondió a la Facultad de Psicología, el 6,2% a la Facultad de Enfermería y el 5% a la Facultad de Ciencias Sociales. En esencia, el mismo panorama de 1985 (que viene de mucho antes).
En contraste, la proporción que representaron los egresados de las Facultades de Agronomía, Ingeniería, Química y Veterinaria, cayó del 30,5% en el año 1985 al 15,63% en el 2008. Es cierto, se produjo un saludable aumento en el número de egresados de la Facultad de Ciencias, que sumaron el 4,4% en el 2008.
Es interesante que en el año 2008 de la Facultad de Ingeniería hayan egresado 301 profesionales, mientras que de la de Derecho lo hicieron 777. También es revelador que los egresados de la Facultad de Psicología (376 egresados) hayan sido cinco veces más que los de la Facultad de Química (68 egresados), el triple de los egresados de Agronomía (124), más que doble que los de la Facultad de Ciencias (158), y que superaran cómodamente a los de Ingeniería.
Estos datos, tan preocupantes, reflejan tendencias básicas en nuestra sociedad que deberíamos comprender mejor, si realmente deseamos cambiarlas.
"Las carreras tradicionales continúan dominando en el sistema universitario".