Tema de análisis
Finanzas. Existen fundamentos sólidos que aseguran altos retornos para las inversiones financieras en commodities en el corto plazo, pero la posibilidad de que se genere una burbuja es elevada, lo que las torna riesgosas en el mediano plazo.
Valor. El oro captó muchos inversores en el contexto de la crisis desplazando a las joyerías como principal actor del mercado.
HORACIO BAFICO/GUSTAVO MICHELIN
Los precios de los metales y de los alimentos están subiendo a ritmo acelerado en los mercados mundiales al punto tal que se genera el temor que en el mediano plazo surja una nueva "burbuja" financiera con estos precios.
Esta situación es buena en el corto plazo para nuestra economía y para todos los países emergentes que son productores de estos bienes y mala para aquellos que dependen de la importación de alimentos para subsistir. En el mediano plazo exige mantenerse alerta de una posible aceleración de los precios que los alejen de los niveles "razonables" para los fundamentos que determinan las condiciones de oferta y demanda de mercado. Si esto ocurre, al igual que lo sucedido en 2008 se producirá una explosión de la burbuja con una pérdida financiera para los últimos inversores que ingresaron en el mercado y para los productores que todavía no han vendido su producción.
En la actualidad hay una fuerte demanda por inversiones alternativas debido a que todavía en un marco de incertidumbre en los mercados internacionales hay abundante liquidez y un muy bajo rendimiento de los activos financieros tradicionales. Este es el caso tradicional de los metales de los cuales el más representativo es el oro. En el último año está ocurriendo algo similar con los alimentos entre los cuales consideramos como representativo a la soja.
ORO. Este metal precioso es tradición como alternativa de inversión pues es muy duradero, de difícil destrucción y posee mercados con alta liquidez que permiten se venta rápidamente a un precio de mercado competitivo. Es una alternativa de inversión muy buscada en momentos de crisis y frente a la incertidumbre de una aceleración en la inflación.
A estas características tradicionales se suma desde 2004 el desarrollo de instrumentos financieros que solucionan un problema de las inversiones en oro que es la tenencia física y su manejo. Los ETF (Exchange Traded Funds en inglés) son activos financieros que replican el precio del oro en cada momento y presentan costos de transacción muy inferiores, lo que los hace eficientes al momento de acercar el mercado del oro a los inversores. Luego de la crisis del 2008 las inversiones en oro han crecido fuertemente, desplazando a la joyería del primer lugar en el mercado.
La principal diferencia del oro con el resto de los activos es que luego de que estallara la crisis financiera del 2008 su precio no sufrió una caída significativa. En julio del 2008 el valor promedio fue de US$ 940 lo onza y en febrero del 2009 ya había recuperado dicho nivel y a partir de ahí siguió subiendo hasta un valor promedio en diciembre del 2010 de US$ 1.391 la onza. Aumentó 69% en los dos últimos años y en un quinquenio casi que se ha multiplicado por tres.
ALIMENTOS. El desarrollo de los ETF ha facilitado la inversión en otros bienes como ser los granos, donde el manejo físico es incluso más complicado que el de los metales preciosos. Este tipo de inversión está siendo demanda en primera instancia porque hay fundamentos en el análisis de los mercados que permite prever que el precio aumentará en los próximos años.
Los cambios que se sucedieron en el mundo a partir de la década del noventa, con la incorporación a la economía de mercado de una parte muy importante de la población que vivía bajo regímenes socialistas, y el crecimiento económico que experimentaron las economías del sudeste asiático, provocaron un fuerte aumento de la demanda por alimentos de mejor calidad y mayor contenido de proteínas. Por otra parte, la decisión de Estados Unidos de generar energía en base a recursos renovables incrementa la demanda de granos para un uso alternativo hasta ahora poco significativo: la producción de biocombustibles en base agrícola. La expectativa es que ante esa mayor demanda operen los mecanismos del mercado y suban los precios en un contexto en que la oferta no puede reaccionar de igual manera. Adicionalmente, se han producido en el último año algunos acontecimientos climáticos que afectaron negativamente la oferta mundial.
La evolución de los precios en este caso muestra un impacto de la crisis del 2008 más negativo puesto que la tonelada de soja había llegado a un máximo mensual en julio de US$ 554 y en diciembre del mismo año se ubicaba en US$ 319. En los dos últimos años el precio se ha recuperado 52% pero todavía se encuentra debajo del máximo histórico.
CUIDADO. Cuando se analiza la situación y se traza un paralelismo con eventos caracterizados como "burbujas" se observan algunas similitudes preocupantes. En prácticamente todos los casos en que el alza desmedida de los precios de activos se revirtió en forma abrupta, en todo lo previo en que crecían los precios se encontraban explicaciones en los fundamentos. También hay una similitud en el contexto de muy bajas tasas de interés y excesiva liquidez en los mercados financieros.
La realidad actual es que hay un flujo de inversiones hacia estos bienes. Los niveles de precios alcanzados en el caso del oro señalan una situación extraordinaria, pero hay una tradición de preferencia por esta inversión. Para los alimentos todavía existe margen de crecimiento hasta alcanzar los máximos anteriores a la crisis. Por lo tanto se puede pensar que todavía hay tiempo para aprovechar los buenos niveles de precios de los alimentos, pero vale la pena estar alerta al crecimiento desmedido o acelerado de los precios por encima de los niveles actuales.
Como siempre, los que llegan tarde a las inversiones son los que "pagan" las ganancias de los que se retiran a tiempo.