Las querellas intestinas acechan al Frente Amplio en los albores del nuevo año. En varios ministerios trascienden fricciones entre sus máximas figuras mientras se registran cruces entre legisladores oficialistas, todo lo cual revela una falta de unidad que podría agravarse en los próximos meses.
A las disidencias ocurridas tiempo atrás entre el ministro y el subsecretario de Ganadería se agregó últimamente otra en el ministerio de Economía, en donde su titular, Fernando Lorenzo, quedó enfrentado al subsecretario, Pedro Buonomo, en una situación conflictiva que determinó la intervención de José Mujica. Mientras, en el ministerio de Educación, tras un incidente con la actual subsecretaria, María Simon, renunció el director general de esa secretaría de Estado en donde persiste además una irritante pugna con el Fiscal de Corte, Rafael Ubiría.
Entre legisladores las cosas no andan mejor.
El senador Ernesto Agazzi considera que su correligionario Jorge Saravia debe irse del Frente Amplio y retornar al Partido Nacional. Saravia, desalineado en la votación sobre la ley de Caducidad, fue un duro crítico del canciller Almagro al que acusó de "burócrata", entre otras cosas.
Otro roce relevante fue el que se planteó hace poco cuando el vicepresidente Danilo Astori tuvo que enmendarle la plana al presidente José Mujica quien había anunciado que se cobraría impuesto a la renta a dividendos de las empresas. Astori le recordó a Mujica que ese impuesto ya existía. En fin, habría otros casos más para ilustrar las asperezas que sacuden la interna del partido de gobierno que, en realidad, no es un partido sino una multicolor coalición de diversos grupos.
Y eso se nota.