Más testimonios contra Murray

El doctor de Michael Jackson en serios apuros

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AFP | PAULA BUSTAMANTE

La primera semana de audiencias en la corte de Los Angeles para determinar si el médico personal de Michael Jackson, Conrad Murray, debe ir a juicio por homicidio involuntario cerró ayer con la acumulación de testimonios en su contra presentados por la fiscalía.

En sus primeras declaraciones ante el juez, el fiscal de distrito adjunto, David Walgren, dijo que Murray estuvo dándole propofol a Jackson todas las noches por casi dos meses para poder ayudarlo a controlar sus problemas de insomnio, mientras preparaba una serie de conciertos en Londres. Walgren también enumeró una serie de fallas por parte del médico, que según él no llamó al 911 lo suficientemente rápido y tampoco le contó a los paramédicos lo que había hecho.

El médico, acusado de administrar una sobredosis de sedantes potentes, también fue acusado de haber hecho de forma errónea la reanimación de emergencia, dijo Walgren. El fiscal indicó la semana pasada que los abogados de Murray intentarán convencer al juez que Jackson se inyectó los analgésicos.

Las últimas en declarar el jueves en la tarde fueron dos médicas del Centro Médico Ronald Reagan. Ambas afirmaron que Jackson "estaba muerto cuando llegó" a la clínica y que Murray no les indicó en ningún momento que le había administrado propofol.

La doctora Richelle Cooper precisó que le hizo preguntas a Murray en el hospital sobre los medicamentos que estaba tomando Michael Jackson y que mencionó solamente el ansiolítico lorazepam.

La cardióloga Thao Nguyen también aseguró que el doctor Murray jamás le mencionó el propofol. "Lo que él me dijo fue que no bajáramos los brazos tan rápido y que hiciéramos todo para salvar al paciente", dijo. Los testimonios de las doctoras siguieron a los de dos paramédicos que también indicaron que Murray no les advirtió que le había dado un potente sedante al cantante.

El paramédico Martin Blount dijo que ellos llegaron con la ambulancia cuatro minutos después de haber recibido la llamada de emergencia al 911 y que Jackson tenía la piel fría y dura y los ojos dilatados. "Parecía como si se hubiera ido hacía rato", dijo en la Corte Superior de Los Angeles el paramédico.

El testimonio de Blount respaldó la versión de su colega Richard Senneff, al estimar que Jackson pudo haber dejado de respirar entre 20 minutos y una hora antes de que ellos llegaran. Blount afirmó que vio al médico con una aguja y que tres frascos del analgésico Lidocaine estaban en el piso.

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