El primer día de trabajo de la flamante presidenta brasileña Dilma Rousseff comenzó a las 9:27 de la mañana. Fue en ese horario que ella llegó al Palacio de Planalto para la primera de las siete reuniones previstas para ayer.
El primer compromiso fue con el príncipe Felipe de Asturias, heredero de la corona española.
Después de su cita con el monarca, Dilma recibió al presidente uruguayo José Mujica, luego al primer ministro de Corea del Sur, Kim Hwang-Sik, y más tarde al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas.
El ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Antonio Patriota, hizo un balance positivo sobre los encuentros. Según señaló, en la reunión con el premier de Corea del Sur, se discutió la forma de profundizar entre ambos países negocios en el área de alta tecnología, energía nuclear, petróleo e industria naval.
Luego, en su encuentro con el vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado Vintura, Dilma habló sobre algunas construcciones realizadas en la isla por empresas brasileñas. También charlaron sobre la asistencia brasileña para el plantío de soja en Cuba, y la cooperación entre ambos gobiernos para intensificar la atención médica en Haití, con el objetivo de evitar que se propaguen epidemias como el cólera.
El primer ministro de Portugal, José Sócrates, que también se encontró con Dilma, afirmó que las relaciones con Brasil son una "alta prioridad" para su país. Consultado sobre un posible desgaste de las relaciones entre Brasil con los países de Europa, por la decisión del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva de negar el sábado la extradición de Cesare Battisti a Italia -un ex activista italiano condenado a cadena perpetua por cuatro homicidios cometidos en ese país-, Sócrates minimizó el suceso y dijo que no habrá problemas. "Con certeza que no afectará. Entre la Unión Europea y Brasil existe una relación estratégica. Nada afectará esa unión", señaló Sócrates.
Patriota también sostuvo que Dilma no tendrá que soportar ninguna crisis por la decisión del anterior gobierno de no extraditar a Battisti. El viernes, el día en que asumió Dilma, el embajador italiano en Brasil, Gherardo de La Francesca, participó de la ceremonia y luego tuvo una reunión privada con la flamante mandataria.
"En el encuentro hubo una manifestación de deseo de las dos partes de proseguir con sus relaciones y profundizar sus puntos en común", precisó Patriota.
Sobre la falta de tiempo para recibir a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que ayer fue notado por varios medios de prensa brasileños, Patriota afirmó: "Ya había una agenda de encuentros bilaterales. Fue negociado antes con la embajada de Estados Unidos. No hubo sorpresas".
Dilma terminó su primer día al mando de Brasil conversando con el ex primer ministro de Japón, Taro Aso.
Cooperación. Patriota dijo que las bases centrales de la diplomacia brasileña no se modificarán en el gobierno de Dilma, y que seguirá apoyada en la defensa del multilateralismo y la oposición a las armas nucleares. Fue con esas armas, dijo Patriota, que Brasil se consolidó como "un país sudamericano por convicción y un actor de influencia global".
Patriota destacó que Brasil está "anclado en un entorno sudamericano", y por ello el papel del país es contribuir a "completar la transformación de América del Sur en un espacio de integración humana, física y económica y donde el diálogo y la concertación se encarguen de preservar la paz y la democracia".
En ese escenario, añadió, "es central la relación Brasil-Argentina, que vive hoy un momento de plenitud". "Cada vecino de Sudamérica tendrá una atención crecientemente diferenciada", adelantó.
Cristina Fernández, que no asistió a la asunción de su ahora homóloga brasileña -se disculpó diciendo que fue un año difícil por la muerte de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner-, le envió a través de el canciller Héctor Timerman un mensaje en el que señala que "no faltará oportunidad de continuar con el diálogo", precisó la agencia oficial argentina Telam. Timerman se reunió ayer con Patriota, para coordinar la que será la primera visita de Dilma a Argentina.
Por otro lado, Patriota afirmó que Brasil se empeñará en que los foros internacionales, como el G20, de grandes naciones emergentes e industrializadas, escuchen y tengan en cuenta las aspiraciones de todos los países.
"El G20 y otros grupos sólo conseguirán consolidar su autoridad si permanecen sensibles a las ansias e intereses de los más de 150 países que no se sientan en esas reuniones", dijo el nuevo canciller, provocando un cerrado aplauso del cuerpo diplomático presente en su toma del cargo, el día de ayer.
Sócrates: "Entre la Unión Europea y Brasil existe una relación estratégica", sostuvo.
Con la "sensación del deber cumplido"
Lula da Silva dijo que sus vacaciones serán cortas
SAN PABLO | El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó en la noche del sábado que retornaba a casa, después de pasar el poder a su sucesora Dilma Rousseff, con la "sensación del deber cumplido" después de ocho años al frente del gigante sudamericano.
El ex mandatario hizo sus declaraciones ante una multitud congregada frente a su residencia particular en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, próxima a San Pablo y donde comenzó su carrera de dirigente sindical metalúrgico.
Lula dijo que las últimas dos semanas en el gobierno fueron "muy sufridas, de muchos llantos, despedidas, emociones". "Y ahora mismo no quiero llorar", agregó.
En un improvisado discurso bajo una persistente llovizna, Lula dijo que "era justo" que él y su esposa Marisa disfruten ahora de unas cortas vacaciones. AFP
Discurso aleja a Rousseff de Lula
Expertos analizan los primeros dichos de la mandataria
BRASILIA | El discurso inaugural pronunciado el sábado por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, impuso un nuevo estilo, menos emotivo que los que solía dar el ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, y conciliatorio con la oposición, coincidieron ayer diversos analistas.
En el primer discurso pronunciado después de la investidura formal, Rousseff delineó los ejes centrales de lo que será su gobierno, usando un tono casi académico que estuvo ausente en los ocho años de Lula.
"Fue un tono diferente. Fue también un discurso complejo, donde pretendió establecer puentes de diálogo con la oposición, envió mensajes inequívocos al propio Congreso y disipó dudas que podían existir en el mercado" sobre su gestión económica, dijo el politólogo Carlos Melo, del instituto de investigaciones Insper.
Para el analista "hay una agenda de reformas a ser cumplida, como la reforma fiscal o la reforma política. Y Dilma les dijo a los legisladores que es necesario que ellos participen en eso. En este sentido, dejó claro que su gobierno será la continuidad del de Lula, pero con una agenda de reformas".
"Positivo". Para el analista político Ricardo Caldas, profesor de la Universidad de Brasilia, el discurso de Rousseff ante el Congreso "fue positivo, mostró que ella llega desarmada, que no quiere empezar a pelearse con la oposición".
En contraste con los discursos con que Lula acostumbró al país, con metáforas inspiradas en la vida real, bromas y diálogo directo con la población, Caldas recordó que Rousseff utilizó un lenguaje literalmente académico, con sentido claro pero sin figuras retóricas.
"Dilma habló con un portugués claro, sin recurrir a los artificios a los que el ex presidente Lula utilizaba", dijo el profesor David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, al Correio Braziliense. Para este diario, el tono utilizado por Rousseff señaliza el fin de un período marcado por la emoción (la marca registrada de los discursos de Lula) y abre otro marcado por la razón. AFP