WikiLeaks pone a la web en el eje de la diplomacia

Expertos dicen que el sitio cambiará las Relaciones Exteriores

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WASHINGTON | AFP

La serie de mensajes diplomáticos estadounidenses difundidos por el sitio WikiLeaks en 2010 marca un antes y un después en la vida de Internet, al mostrar al mundo la influencia que puede tener.

Muchos se preguntan si el caso tendrá un fuerte impacto en cuestiones de diplomacia, transparencia y libertad de expresión, y los gobiernos, medios de comunicación y expertos intentan responder.

Para WikiLeaks, la publicación de los más de 250.000 mensajes diplomáticos del departamento de Estado norteamericano realizada a fines de noviembre, busca evidenciar la "contradicción" entre la posición oficial de EE.UU. y "lo que se dice puertas adentro".

Pero para sus detractores, el sitio ha cometido un crimen, urdido por su fundador, un pseudo defensor de la transparencia, el australiano Julian Assange, que goza de libertad condicional en Gran Bretaña por un caso de abuso sexual.

La frontera entre los pros y los contras del método WikiLeaks es confusa, asegura Clay Shirky, especialista estadounidense en cuestiones sociales y económicas relacionadas con Internet.

"Me siento dividido", resume en su sitio web Shirky.com. "Está claro que los ciudadanos de una democracia deben saber lo que dice y lo que hace su país en su nombre. Y WikiLeaks ha desarrollado este función". Pero agrega: "Por otra parte, todo no puede ser transparente".

"WikiLeaks nos ha ayudado a darnos cuenta de que ningún secreto está a salvo", afirma el especialista en medios de comunicación, Jeff Jarvis, en su blog Buzzmachine.com.

"El poder cambia de manos con Internet. Pasa de los que guardan secretos a los que crean nuevas vías para difundirlos", zanja Jarvis.

Futuro sombrío para el portal

El futuro de WikiLeaks podría ser sombrío, ya que el sitio y su fundador están presionados por muchos gobiernos y enfrentando represalias bancarias de Bank of America, MasterCard, PayPal o Visa Europa, organismos a través de los cuales se aseguraba su financiación. Como modo de juntar dinero, Julian Assange vendió los derechos de su autobiografía y ganará US$ 1,7 millones.

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