Keiko Fujimori
Es disciplinada, persigue hasta el final sus objetivos, y mañana podría convertirse, con 36 años, en la primera mujer presidenta del Perú. Disputará un balotaje contra el izquierdista Ollanta Humala (según algunas encuestas él ganará por 3,6%; otras la dan ganadora a ella por un punto). "Yo soy Keiko, no soy Alberto", ha repetido una y otra vez durante la campaña, y se lo dijo en el rostro a su contrincante en pleno debate en el que el candidato insistía con recordarle los delitos que mantienen a su padre tras las rejas. Lo cierto es que Keiko fue la primera dama del gobierno de Fujimori y, en varias oportunidades, dijo que firmaría un indulto para liberarlo.
Lima | El comercio/GDA
"Vengo muerta. Por favor, denme unos minutos. Me voy a cambiar y bajo", dice Keiko Fujimori a los periodistas en su casa del acomodado distrito de Surco. Se prenden los focos, y casi al instante ella está vestida con un traje de pantalón y chaqueta negros, impecablemente maquillada y con una sonrisa en los labios. Se sienta y pregunta, inquieta: "¿Me veo muy cansada?"
Es interrogada sobre temas políticos durante interminables 30 minutos. Y ella no se inmuta, no importa cuál sea la pregunta.
-¿Qué ha sido lo más duro de enfrentar en esta campaña?
-Tiene grandes satisfacciones estar en una campaña electoral, es un honor para mí estar en una segunda vuelta, es la primera vez en la historia del Perú que una mujer llega a esta instancia, y hay muchas expectativas. Pero la parte difícil no es recibir insultos, no es la campaña de demolición que hay en mi contra. No. La parte más difícil como mujer y como madre es el sacrificio de no estar en casa las horas que me gustaría para dedicarles a mis hijas.
-La política tiene un costo familiar importante, tanto para hombres como mujeres, ¿cómo lo ve en su caso?
-Yo quiero ser Presidenta del Perú porque quiero trabajar por un mejor futuro para todos, incluyendo a mi familia y a mis hijas. Además, no olvides que mi padre también fue Presidente, durante diez años. Mi madre fue congresista. De niña participé en campañas. Y ellos tuvieron la capacidad de organizarse. Yo creo que toda mujer que trabaja, que tiene hijos, tiene que saber priorizar, y saber organizarse para darles tiempo de calidad a sus hijos, y eso es lo que haré. Yo soy una persona muy disciplinada, duermo poco.
-El poco tiempo con sus hijas, ¿qué tan complejo ha sido de conciliar?
-¿No te digo que es la parte más difícil? ¡Claro que he llorado! Pero yo quiero ser la Presidenta del Perú, y por eso hago todo el esfuerzo. Hoy el Perú está viviendo un momento muy especial, con un crecimiento económico sostenido como no se había visto en los últimos 20 años. Mi compromiso es con los más pobres, pero para poder trabajar por los más pobres tengo que hacer que el Perú siga creciendo.
-¿Cómo ha sido la reconciliación con su madre? (la madre de Keiko dijo que fue torturada por hombres de su exmarido cuando ésta denunció, durante su gobierno, delitos de corrupción).
-Yo siempre he tenido una buena relación con mi madre, lo que pasa es que se han tergiversado las cosas y se han tejido leyendas urbanas. De eso ella da fe y lo ha dicho. Intentamos no hablar de temas políticos, en referencia a mi padre, pero se siente muy orgullosa de lo que estoy haciendo. Lo que sí, nunca ha visitado a mi padre en la cárcel.
-Pero en un momento ella dijo que usted tenía "cara de diablo".
-En algún momento sí, digamos que por la intensidad del divorcio, pero, vuelvo a repetir, siempre he tenido una buena relación con ella y me ayuda muchísimo en el cuidado de mis hijas. Ella hace unas semanas tuvo un problema de salud, porque me estaba ayudando en la campaña, repartiendo material y hacía muy poco que la habían operado del páncreas. Había quedado delicada. Gracias a Dios no era cáncer; le extirparon un quiste.
-A su abuelo sus hijas lo visitan en la cárcel.
-Él muere de amor por sus nietas. Yo puedo faltar -hace seis meses que no voy a verlo-, pero sus nietas no.
-¿Cómo está la salud de su padre? Se dice que tiene cáncer.
-Está más estable. Tuvo cáncer en la lengua en dos ocasiones, pero gracias a Dios fue intervenido a tiempo. Es una herida incómoda que demora en sanar.
-¿Qué siente frente al hecho de que su hija pueda convertirse en Presidenta de la República?
-No voy a entrar a responder por mi padre, olvídate. Van a decir que Alberto Fujimori está en campaña...
-Usted decidió quedarse en Perú después del gobierno de su padre, acusado por la muerte de 25 hombres y por varios delitos de corrupción. Y siendo que fue primera dama de ese gobierno luego que su madre se divorció de Fujimori. ¿Por qué lo hizo?
-Decidí quedarme, sabiendo que iba a pasar por momentos muy difíciles. Estuve siete veces en la fiscalía, cuatro veces en el Poder Judicial, me han enfrentado cara a cara con Montesinos, han abierto huecos en mi casa porque un supuesto testigo dijo que yo tenía túneles con videos escondidos.
-¿Cómo hace para mantener su vida de matrimonio con tanta actividad?
-La política es intensa, produce situaciones conflictivas dentro de las familias: entre mi madre y mi padre faltó comunicación. Su divorcio fue culpa de los dos. Por eso es que ahora, cuando he decidido participar en política, con muy pocos años de casada, con mi esposo estamos tomando las precauciones para darnos tiempo para los dos, para hablar todos los días. Yo no podría hacer nada de lo que hago si no tuviese el apoyo de Mark. Él es muy dulce, pero también tiene un gran carácter. Es de las pocas personas que me hace críticas constructivas permanentemente. Él jugó un papel muy importante en mi elección como congresista en 2006, se volvió muy popular con las mujeres, la gente lo quiere mucho, lo reconocen, lo reciben en sus casas. Hoy día está haciendo una campaña muy intensa puerta a puerta, sobre todo en los sectores populares, entrega poleras y jockeys y dice: "Por favor, voten por mi mujer". Pero siempre con un muy bajo perfil mediático. No da entrevistas.
-Keiko: a pesar de las divisiones y de la virulencia de la campaña, las encuestas indican que usted gana esta elección.
-Las encuestas nos dan como favoritos (la dan apenas un punto arriba de Humala), pero todavía hay muchos indecisos, así es que tengo que trabajar hasta el último día como si estuviera en el último lugar. Nada está dicho.
-Todavía es muy joven, puede volver a postularse...
-Yo creo que voy a ganar ahora.