CANELONES | PATRICIA MANGO
Una mujer encargada de un local de Abitab en Shangrilá, fue la única víctima de un secuestro que, según la Policía, aparece como "entregado".
Los ladrones, dos jóvenes, la esperaron en la puerta de su casa y la hicieron volver al local comercial que había cerrado minutos antes.
La exigencia de los delincuentes, que pedían a gritos el dinero "de los jubilados", dio la pauta de que alguien les dio la información sobre la fecha en que se realizan esos pagos.
El Abitab funciona en el kilómetro 18 de Avenida Giannattasio en el balneario Shangrilá. El miércoles de noche, próximo a las 22, cerraron sus puertas la encargada y la empleada.
Esta última se fue a su vivienda, en las cercanías del local. La dueña en tanto, abordó el ómnibus que la llevaría el kilómetro y medio que la separa de su casa en calle Las Heras, en jurisdicción de San José de Carrasco, en las cercanías de la megaobra del Centro Cívico, futuro enclave de oficinas públicas y comerciales.
Cuando llegaba a su casa, a media cuadra de la mencionada obra, dos hombres se le acercaron.
Tenían las cabezas cubiertas con capuchas, uno de ellos, la encañonó y le dijo que debían volver al comercio, que subiera a la moto y los guiara al lugar.
Ella quedó en medio de ambos delincuentes. Y así fueron en el vehículo, otra vez hasta el Abitab en la calle Cuba esquina Giannattasio.
"Se presume que tenían el movimiento de la mujer muy estudiado", dijo a El País una fuente de la investigación. La esperaron "muy cerca" de la casa, es "evidente que la conocen" indicaron las fuentes.
Una vez en el local, la obligaron a abrir la caja fuerte. Sin lastimarla pero siempre bajo amenaza, la ataron en una silla. Para esto usaron precintos que ambos delincuentes tenían escondidos entre sus ropas.
Pese al botín, los delincuentes querían más. O esperaban encontrar más.
Exigieron permanentemente el dinero para el pago de jubilaciones. La víctima les explicó que ese dinero, es del día y que llega a través de remesas en horas de la mañana.
Tras comprobar que no había más nada, se fueron. El botín de lo robado incluye unos $ 115.000, US$ 2.000 y un celular que pertenecía a la dueña del comercio.
Tras unos minutos de forcejeo, la mujer se escapó por sí misma y logró activar la alarma. Al lugar llegaron móviles de la Seccional 18ª, de Investigaciones y de Zona III, de Jefatura de Policía de Canelones.
Un ex empleado de la firma es uno de los principales sospechosos de haber entregado el robo y secuestro, tras los interrogatorios realizados por efectivos de la Policía.
Los propios efectivos interrogarán al ex empleado en las próximas horas, de acuerdo a lo manifestado por las fuentes policiales canarias.
En cuanto a los ladrones que ejecutaron el robo, se supone que no viven lejos de la zona donde fue perpetrado el ilícito.
Las averiguaciones del caso están en manos de efectivos de Investigaciones.
El Talibán confesó robo a banco BBVA
La Policía capturó al peligroso menor conocido como El Talibán. Fue en un allanamiento realizado en una finca del Cerrito de la Victoria.
El menor fue detenido junto a otro delincuente apodado El Malala. Ambos dieron detalles del asalto a la sucursal Malvín del Banco BBVA, ocurrido el martes pasado.
La Policía hará una ronda de reconocimiento, pero se asegura que ambos estuvieron involucrados en dicho asalto, que les reportó un botín de US$ 10.000.
A su vez, un Juez de Adolescentes interrogará a ambos delincuentes juveniles respecto de este caso.
Por otra parte, fuentes policiales manifestaron que el sujeto que fue capturado junto con El Talibán, un me- nor conocido como El Mala-la, fue uno de los que "rescató" al primero el pasado 19 de abril cuando era trasladado en una camioneta del INAU, que se dirigía de un hogar a otro, luego de ir a visitar a su hermano.
Fuentes policiales afirmaron que hay suficientes elementos de juicio para hallar culpables a este dúo de delincuentes, del último asalto cometido contra un banco, el martes pasado.
La Policía también sostiene que, según el vídeo de seguridad, no se identifica plenamente a los menores, aunque sus declaraciones los ponen en la escena del crimen.