D. FRIEDMANN, G. CORTIZAS Y C. TAPIA
El piso tembló, los objetos del apartamento de Michi se caían. Logró bajar corriendo los 13 pisos que la separaban de la calle. Federico debió caminar 12 horas para volver a su casa. Uruguayos cuentan su odisea en el peor sismo en la historia de Japón.
La embajada de Uruguay en Japón tiene registrados a 132 compatriotas que residen allí, pero ayer ese número trepó a 140, ya que tras el terremoto y posterior tsunami hubo ocho turistas que se contactaron con la sede diplomática para comunicar que se encontraban bien, dijo el cónsul Pablo Bayarres.
Cuando ocurrió el terremoto él y otros funcionarios estaban en la embajada, ubicada en una zona céntrica de Tokio. "Evacuamos enseguida la oficina, que está en un edificio; tuvimos que salir a la calle. Luego del terremoto tuvimos que volver a evacuarla porque estamos con réplicas", contó a El País.
Hasta media tarde de ayer funcionarios de la sede diplomática habían podido contactarse con 50 uruguayos -estaban todos en buenas condiciones- y seguían intentando comunicarse con el resto, sobre todo vía Internet, ya que la telefonía móvil funcionaba con dificultades. "No hay víctimas a este momento, a no ser gente evacuada en alguna escuela o en algún lugar alejado de la costa. Muchos no han podido volver a sus casas y se están quedando en algún hotel, porque no hay transporte", dijo.
Una de ellas es la uruguaya Michi Ohno (30), quien optó junto a sus allegados por no regresar a su casa. La posibilidad de que tuvieran que repetir una evacuación desde un piso 13 los hizo tomar la decisión de ir a un refugio en una escuela.
Allí, las réplicas no se sentían tanto, dijo. De todos modos, su tono de voz demostraba lo que diría segundos después: "Estamos todos nerviosos". La información que manejaban a las 15 horas de Uruguay (las 2 de la madrugada en Japón) era la misma que se transmitía a través de los medios de comunicación: que podía haber otro terremoto de una magnitud inusual para la zona.
Ayer de mañana Michi se preparaba en Tokio para ir a trabajar al restaurante en el que es cocinera cuando sintió el temblor. Pensó que era uno más de los movimientos a los que está habituada. Pero no: los objetos del cuarto y de la cocina se caían al piso. "Fue horrible, fue horrible", recordó.
Michi estaba con una brasileña con quien comparte el departamento. Salieron corriendo por las escaleras. "Después vino un segundo temblor, un poco más chico, pero igual todo se movió bastante. Es más: se sigue moviendo. Mientras hablamos se mueve", dijo Michi.
Ella llegó a Japón hace tres años, donde también reside el resto de su familia: dos hermanas mayores, con las que convive, y sus padres que están en Nagano, una ciudad a tres horas de distancia en tren de Tokio. "Ellos están bien", aclaró.
regreso. Federico Clulow (27) vive en Japón hace diez años y el próximo martes tiene previsto su retorno a Uruguay. Antes de regresar se tomó unos días de vacaciones en Kioto, una de las tres ciudades que más sintieron el temblor.
Estaba a punto de subirse a un tren, cuando el piso comenzó a moverse. El problema fue emprender el regreso a su casa.
"Se apagó toda la ciudad", contó. Es que tras los sismos, los servicios de transporte se cancelan por seguridad.
Por eso, decidió volver caminando. Debió parar en un refugio, ya que las réplicas complicaban transitar sin peligro. "Fue una odisea de 12 horas", resumió telefónicamente a El País.
Si bien en la zona en donde se encuentra no hubo mayores consecuencias, muchas personas debieron permanecer en centros de asistencia, por no tener medios para regresar a sus casas. "Acá todo el mundo está acostumbrado, pero la magnitud del temblor y la cantidad de réplicas fue bastante terrorífica", contó. Él constató, por ejemplo, que muchas personas sufrieron ataques de pánico.
Ante los reiterados temblores que registra Japón, la municipalidad brinda instrucciones. "Hay entrenamientos, por lo que la gente está preparada", dijo. Aclaró, sin embargo, que no lo estaban para algo de la magnitud del sismo que sacudió al país ayer.
Otra de las familias afectadas por la situación fue la de Junko García, un adolescente de 17 años que hace cuatro años que se radicó en Saitama-Ken, a unos 50 kilómetros al norte de Tokio.
Vive con sus padres y dos hermanas en un edificio de cuatro pisos. Como su casa tiene 16 años- es considerada vieja- deben estar alerta y duermen por turnos. Ante cualquier movimiento, tienen que salir. Eso hicieron Junko y su madre cuando sucedió el terremoto de ayer. Fueron a buscar a sus hermanas caminando. En esa zona los daños exteriores en las viviendas eran escasos. Pero adentro de las casas nada quedó en su sitio.
La cifra
140 Es la cantidad de uruguayos que tenía ayer registrado el consulado en Japón. De ellos 132 son residentes permanentes.
Impactó en Google y en redes sociales
Google colocó un alerta de tsunami en su generalmente espartana página principal y lanzó una herramienta para ayudar a encontrar a las víctimas del potente terremoto y posterior tsunami que devastaron a Japón este viernes. A su vez, el desastre tuvo, como todos los últimos acontecimientos mundiales, amplia repercusión en las redes sociales.
"Se esperan olas de tsunamis en la región del Pacífico, causadas por el terremoto de (magnitud) 8,9 en Japón", señala el mensaje.
El gigante de Internet también lanzó una página de respuesta a la crisis titulada "Google Crisis Response", en: google.com/crisisresponse/japanquake2011.html. La herramienta incluye un "buscador de personas" en inglés y japonés. Ayer de tarde tenía 7.200 registros.
En las redes sociales, especialmente en Twitter y Facebook, el impacto fue inmediato. Uno de los más activos en Twitter fue Héctor García: "¡Todo Japón lleva meneándose durante una hora!" AFP Y LA NACIÓN/GDA
Alumnos de CC.EE. estaban en Hawai
Un grupo de nueve estudiantes uruguayos de la Facultad de Ciencias Económicas estaba ayer en Hawai, cuando se anunció que el tsunami impactaría en sus costas. Finalmente el oleaje llegó pero lo hizo con una magnitud que no provocó ningún daño de entidad.
Kauai fue la primera isla alcanzada por el tsunami, que también llegó al centro turístico de Waikiki, entre otros lugares del archipiélago. El nivel del mar aumentó tres metros cerca de la bahía de Kealakekua, en el lado occidental de la Isla Mayor y llegó a la recepción de un hotel. También se reportaron inundaciones en Maui.
"Finalmente no fue tan grande lo que sucedió. Estamos en la isla Oahua a una cuadra y media de la playa. A eso de las 10 de la noche tuvimos que evacuar el hostal y nos fuimos lo más lejos posible de la costa", contó Juan José Panucci, uno de los integrantes del grupo en una conversación telefónica con El País. "A las tres de la mañana, supuestamente, iba a llegar el tsunami. Y después que terminó, a eso de las cinco y media de la mañana volvimos al hostal; estaba todo ok, no había pasado nada", añadió.
Los lugareños estaban "muy tranquilos", incluso en el momento de la evacuación. No era el caso de Panucci, quien admitió que estaba asustado. "Por suerte no había ni agua en las calles. La gente de acá nos dijo que solo fue una ola de dos metros", resumió.