CARLOS MAGGI
El presidente de UTE, el ingeniero Gonzalo Casaravilla, empieza por el principio y dice bien cuando declara "somos vulnerables".
No infla ningún globo, por el contrario, baja el tono y mantiene los pies sobre la tierra. No es poca cosa que la máxima autoridad de un ente tan soberbio, admita de entrada y sin tapujos, el riesgo que corre la empresa y que se refiera con preocupación ansiosa, al tiempo que falta para superar este riesgo tremebundo. (Radio El Espectador, 30/11/10)
Hace mucho más de seis años que leo desarrollos hipócritas (falsas promesas y delirios ridículos, inexactos, dirigidos a engañar a la opinión pública y… a no hacer nada). Durante ese largo lapso, los vivos ganaron siempre; y cada tanto, tuvimos restricciones o grandes daños. Así fue, no hace mucho en el 2008, cuando UTE, desnudada por una sequía persistente, gastó en gasoil y en la importación de electricidad, la bella suma de mil millones de dólares que no tenía. UTE llegó a comprar electricidad brasileña a 400 dólares el megavatio (¡!).
La frase inicial del ingeniero Casaravilla, vale y me llevó a leer con simpatía una larga entrevista radial.
UTE ejerce el abuso de un monopolio que ninguna ley le otorga; y no da explicaciones; ejerce con maestría el silencio de los culpables.
Ahora, su nuevo presidente empieza por decir la verdad:
-Van a ingresar algunos generadores privados eólicos y otros de biomasa que van a reafirmar su producción. Tendremos preocupación por un tiempo, hasta que se logre incorporar toda la energía eólica y biomasa que está proyectada.
COMENTO: La expresión "algunos" generadores eólicos y otros de biomasa" y la expresión preocupación "por un tiempo", las dos por su vaguedad, nos hacen pensar que no se sabe cuántos molinos son necesarios ni cuándo estarán en funcionamiento.
UTE depende de la lluvia y no tiene plan. Su juego es dejar todo como está y ganar tiempo. Cuando habla de expandir la producción eólica, prescinde de considerar los costos.
La generación solar es la más cara y la eólica es la que le sigue en cuanto a precio. Esto que sucede en los países desarrollados, se agrava en el Uruguay, donde no hay ninguna industria vinculada a molinos de viento. UTE lo sabe y no le importa.
Dice el presidente Casaravilla:
-Hace un año había un plan para instalar más motores en el corto plazo; sin embargo, con el cambio relativo de los costos de los combustibles y, en particular, del fueloil, el proyecto quedó por el camino.
COMENTO: Parecería que fue bastante más que un proyecto. Ahí están los grandes motores comprados y traídos a Montevideo. En su momento se anunció su puesta en marcha en la Central Batlle. Pero no, no sirven.
Sigue el presidente:
-UTE está embarcada en incorporar una central a ciclo combinado que si bien estaba proyectada dentro de las previsiones a mediano plazo (para el 2014), ahora en vistas de los riesgos de que algunos de los proyectos de biomasa o eólica se atrasen y en función de los riesgos que vamos a tener en 2011, 2012 y 2013, la decisión que tomamos en el directorio, fue adelantar la puesta en marcha de la central a ciclo combinado lo más rápido posible. De hecho, ya estamos trabajando para la elaboración de los pliegos cuya licitación pensamos sacar en el primer semestre del próximo año.
COMENTO: Es lógico que haya urgencia, después de perder cinco años. Cuando el cambio de gobierno, hacia el final de su período, Jorge Batlle por puras razones de delicadeza, no quiso adjudicar la central de ciclo combinado cuya licitación estaba tramitada, antes del primero de marzo.
Las nuevas autoridades del Frente Amplio prefirieron anular todo lo actuado y compraron a corazón ligero, una usina diferente para Puntas del Tigre. Pero el cambio resultó un desastre. La usina que nadie supo manejar, se estropeó por mal uso, se perdió la garantía y cuando la sequía impuso usar esas máquinas a fondo, las turbinas de avión fueron unas de las determinantes principales del gasto récord del 2008.
Cuando le preguntan al presidente actual si la nueva central va a ser similar a la central de Puntas del Tigre, Casaravilla contesta lealmente:
-No. Se trata de turbinas a gas o gasoil, pero son más eficientes que las máquinas que hoy tiene Puntas del Tigre, y agrega: -Más allá o no de la llegada del gas, desde el punto de vista del sistema eléctrico necesitamos más capacidad térmica. Si viene el gas… espectacular; de hecho para eso estamos trabajando. Pero si no llega, debemos incorporar más máquinas térmicas que además le van a dar el soporte a toda la eólica que se va instalar en el sistema.
COMENTO: A todas luces es razonable lo que dice el presidente de UTE, pero lo inconcebible es que el gobierno no sepa todavía qué va a pasar con el gas.
No hay un estudio de factibilidad que permita saber cuánto cuesta aquí y ahora, cada modo de generar electricidad. Esos modos son siete: energía solar, eólica, carbón, gas, petróleo, biomasa y nuclear. Mientras no haya estudios comparativos confiables, números ciertos sobre costos y rendimientos de cada modo, todo lo que se resuelva será de palpite; algo así como jugar a la quiniela. Programar la generación de energía en un país, a plazo mediano y largo, es algo radicalmente diferente a dejar correr; y que cada uno improvise lo que pueda.
Dice el Presidente de UTE con razón:
-La eólica no es potencia diaria segura. Sí es energía semanal y anual segura. El problema es si mañana hay viento o no.
Si fijamos demasiado potencia (en la usina a comprar) estamos limitando cuántos podrían ser los oferentes de la máquinas. Hoy los números dicen que lo necesario son 300 megavatios (Mw), pero si pongo esa potencia en la licitación, las turbinas de vapor tienen que ser del orden de 100 Mw lo que nos limita casi a un solo oferente. Por ese motivo, quizás cometamos un pecado que es sobre equipar.
La historia de Uruguay es que siempre hemos corrido de atrás. Si ponemos un poco más de potencia no va a ser grave porque la vamos a necesitar, el país viene creciendo. Por ese motivo, la central tendrá una potencia instalada que estará entre 350 Mw y 500 Mw.
COMENTO: Responde adecuadamente el directorio de UTE ante la encrucijada en la cual se metió la empresa maniobrando para "dejar todo como está", durante tantos y tantos años.
Con todo, no es poca cosa abocarse a producir ¡500 mega, a gasoil! ¿No habrá modos menos suntuarios de realizar la excelente idea de no correr de atrás? Es evidente: no hay otro modo en el corto plazo, como la vulnerabilidad de UTE lo requiere.
Cuanto más responsable es el funcionario que describe los problemas a su cargo, más resalta el mareo que desconcierta a la Dirección de Energía, donde debió estar el timón de este barco a la deriva. Por pusilánime y por ignorante, el gobierno toleró que UTE hiciera lo que quisiera, hasta empantanarse.
¿Seguirán estudiando si estudian o no, el problema energético del cual depende el desarrollo económico y humano de este país?