Lo que temían las centrales sindicales, lo que era su pesadilla y por lo tanto rechazaban furiosamente, se acerca de la mano de quienes menos esperaban: el dirigente del Pit-Cnt Juan Castillo y el actual ministro de Trabajo.
Ellos son quienes promueven la reglamentación sindical. Castillo quiere que en principio se reglamente el derecho de huelga, pero además, si fuera posible, ir a la reglamentación de toda la actividad gremial. El ministro estableció normas en cuanto a cuándo y cómo el gobierno aprueba las ocupaciones. Por ejemplo, ellas pueden afectar a privados pero no a reparticiones gubernamentales.
¿Dónde habrán ido a parar aquellos carteles que proclamaban "No a la reglamentación sindical" y eran agitados en las manifestaciones obreras de otrora?