La respuesta del experto

Caos visual en la avenida 18 de Julio

¿Cómo debería para usted estar resuelta la cartelería de la avenida 18 de Julio, tanto desde el punto de vista arquitectónico como urbanístico?

El entorno arquitectónico-urbano de una ciudad se conforma por múltiples elementos. Una avenida como 18 de Julio debería estar resuelta en forma armónica. Allí existe una presión de la cartelería que ha determinado diferencias entre los mismos mensajes: cada uno de los letreros busca destacarse de los otros por el tamaño o por el diseño de sus letras. Ello, entre otras cosas, los obliga a avanzar más sobre la vereda para distinguirse de su entorno, saliendo del plano de fachada en distintas alturas y tamaños. A eso se le suma que la ciudad presenta para el transeúnte una visión de día y otra de noche. En horas nocturnas, el alumbrado público compite con la cartelería, lo cual genera un caos visual. Confluyen así dos visiones que disputan un mismo espacio: la del peatón y la del que transita un vehículo.

En el Centro, en particular en la avenida 18 de Julio en la mayoría de sus tramos, el público recibe una cantidad de mensajes y se enfrenta a una cantidad de estímulos. Es difícil que esos mensajes sean recibidos en forma coherente. En 18 de Julio, la mayoría de las plantas bajas de los edificios se destinan a locales comerciales. De esa manera se instalan muchas marquesinas y letreros. Toda esa situación lleva a una sumatoria cacofónica de distintos mensajes visuales.

Otro caso de contaminación visual ocurre en Giannattasio, desde el Parque Roosevelt hasta El Pinar. La influencia de toda esa cartelería con distintos tamaños, incidencias visuales diferentes en el día y en la noche, es otro ejemplo de agresión visual.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar