PARÍS | AFP
El presidente Nicolas Sarkozy dio un giro a la derecha más dura con la remodelación de su gobierno, del que expulsó a ex personalidades de izquierda y a centristas, apoyo tradicional de los conservadores franceses, en previsión de las elecciones presidenciales de 2012.
Sarkozy aceleró durante el fin de semana un cambio de gobierno que había anunciado hace meses, tras la derrota de la gobernante Unión para un Movimiento Popular (UMP) en las elecciones regionales de marzo.
La oposición de izquierda calificó este nuevo gabinete de "gobierno de continuidad", pues mantuvo al primer ministro Francois Fillon, pero para los conservadores supone un ajuste hacia la derecha más dura en la perspectiva de los comicios de 2012 en los que Sarkozy aspirará seguramente a su reelección.
"Sarkozy abre hacia la derecha y enoja al centro" afirmaba ayer el diario francés Le Parisien, que coincidía con el matutino Liberation (izquierda) en señalar, no sin ironía, que el resultado de la remodelación es que en realidad "Fillon conserva a Sarkozy".
Sarkozy explicará hoy por televisión la composición del nuevo gobierno, una semana antes de la declaración de política general que hará ante la Asamblea Nacional el primer ministro, que desde hace meses supera en popularidad al presidente, que sigue en su más bajo nivel desde 2007, cerca de 30%.
El nuevo gobierno puso fin a la participación de varias figuras emblemáticas de una política presentada como una voluntad de "apertura" al inicio del mandato de Sarkozy. Entre los que perdieron su silla figura el canciller Bernard Kouchner, que había sido ministro del presidente socialista Francois Mitterrand. La purga afectó también a los centristas, con la salida de Jean Louis Borloo, ministro de Medio Ambiente y Energía, decepcionado aspirante a primer ministro.
Debilitado por el escánda- lo en torno a la heredera de L`Oreal, Liliane Bettencourt, el ministro de Trabajo, Eric Woerth, fue despedido.
"Los franceses esperaban con impaciencia un cambio político" pero "el presidente mantuvo al primer ministro para llevar adelante la misma política", dijo la secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry.