Asambleístas critican acuerdo y afirman que Uruguay condiciona monitoreo

Mientras los gobiernos de Uruguay y Argentina manifestaron satisfacción tras haber acordado ayer un plan de monitoreo para la planta de UPM, ex Botnia, y el Río Uruguay, los asambleístas de Gualeguaychú criticaron el documento.

Roberto Marchesisni dijo a EL PAÍS digital que ven con buenos ojos que la ciencia actúe para controlar a la pastera, pero afirmó que "tienen miedo" de que Uruguay imponga "otras chicanas políticas".

"Nosotros vemos que en Uruguay hay serias condiciones para aceptar un monitoreo", aseveró el asambleísta.

Marchesini señaló que el gobierno uruguayo no le da "libertad" al comité científico (dos técnicos de cada país) de la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) porque no cedió en la cantidad de ingresos anuales a la planta. Cabe recordar que ese número (12) fue acordado por los presidentes José Mujica y Cristina Fernández en Olivos, en junio.

"¡Cómo van a establecer tiempos y reglas para la actuación de la ciencia! La ciencia tiene que funcionar con la libertad que ella requiere", protestó Marchesini.

Pese que no se modificó la cantidad de intervenciones a la planta, Uruguay sí cedió en la instalación de 12 boyas integradoras con almejas acumuladoras y sensores permanentes.

Este punto también fue cuestionado por Marchesini, quien volvió a reclamar más ingresos de los científicos a UPM: "Si uno de los sensores indica un determinado desvío medioambiental, ¿vamos a esperar al mes que viene para entrar?".

La Asamblea de Gualeguaychú esperará los resultados del comité científico sin realizar movilizaciones ni cortes de ruta. "Por ahora no hay ninguna medida prevista, ni siquiera se ha hablado de alguna manifestación. La asamblea está abocada a estar atenta al plan de vigilancia", dijo Marchesini. "Estamos ansiosos de saber qué se encuentra y qué se ve", agregó.

Cámara . Meses atrás, los asambleístas habían anunciado la instalación de una cámara filmadora de alta resolución, frente a la planta UPM, en el balneario entrerriano. El objetivo era realizar una vigilancia continua a la pastera. Pero, según indicó Marchesini, cuando se colocó la cámara tuvo una falla electrónica, por lo que se la envió a Buenos Aires para ser reparada.

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