Procesaron por varios delitos al asesino del hincha de villa Teresa

Arma. Policía busca el revólver con el que "El Rubio" mató a Héctor López

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DIEGO CASTRO

Jonathan Galeano, de 23 años, apodado El Rubio, fue procesado ayer por tres delitos, entre ellos, homicidio especialmente agravado, por el asesinato de Héctor López, a la salida de un partido de fútbol en La Paz.

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El delincuente fue capturado en la misma noche del domingo, cuando ocurrieron los hechos, en momentos en que Galeano se presentara a la comisaría de La Paz para denunciar el robo de una riñonera.

Allí fue identificado por hinchas de Oriental de La Paz, como el autor de los disparos que terminaron con la vida del hincha de Villa Teresa, Héctor Marcelo López, de 40 años.

A partir de ese momento quedó detenido en la comisaría, para ser trasladado luego al juzgado de Las Piedras donde declaró ante el juez el lunes.

Tras su detención y varios testimonios (seis en total) que lo señalaban como autor de los disparos, el propio juez ordenó un allanamiento en su casa para encontrar el arma con la que disparó y de la cual se había deshecho.

En el allanamiento se encontró medio ladrillo de marihuana y la riñonera, que Galeano había denunciado como robada en la comisaría, no así el arma, la cual, hasta el cierre de esta edición, no había aparecido, aunque la Policía continúa realizando rastrillajes.

En base al allanamiento, a los testimonios brindados por testigos y estudios realizados con los casquillos encontrados en el lugar de los hechos, el juez procesó a Jonathan Galeano por homicidio especialmente agravado, tenencia de estupefacientes en reiteración real y simulación de delito.

Según se informó desde la Jefatura de Canelones, "El Rubio", tenía antecedentes penales en Montevideo por el delito de lesiones personales.

Velatorio. Desde las 18 horas del lunes hasta las ocho de la mañana del martes, fueron velados los restos de Héctor Marcelo López, en la empresa Moro e hijos, siendo trasladados más tarde al Cementerio del Norte.

Más de 300 personas pasaron en esas 14 horas para saludar a las hermanas de López que, según testimonios recogidos por El País, estaban destrozadas anímicamente, más aun teniendo en cuenta la pérdida de su madre, 15 días atrás.

López trabajaba en una fábrica de golosinas, de la que era dirigente sindical.

Leonardo Rosas, un compañero de trabajo y de su actividad sindical dijo que era "una persona muy querida en la empresa y prueba de ello fue la elección como representante del sindicato".

"Para la empresa fue un golpe durísimo, nos parece mentira", sostuvo Rosas, al tiempo que calificó lo sucedido como una "injusticia".

Por su parte, Javier Ortiz, amigo de la infancia de López no pudo ocultar su tristeza.

"Él era un muchacho alegre, que afrontaba las cosas con humor. Hacía quince días había perdido a la madre y estaba saliendo con mucha entereza", dijo Javier.

Sobre los hechos del domingo, Ortiz cuenta que López los llamó a las cuatro de la tarde para ir a la cancha. "Habíamos perdido el camión en el que iba la gente del Villa pero fuimos igual", cuenta, al tiempo que afirma que nada hacía prever el trágico desenlace que tendría esa tarde.

Ambos testimonios, tanto el de Ortiz, como el de Rosas marcaron el carácter sereno de López y el rechazo a verse involucrado en hechos de violencia.

"Junto con él organizábamos la seguridad de las marchas, cada vez que el sindicato organizaba una", contó Rosas.

La impotencia y la desazón ganó tanto a los amigos, como a la familia de López, asesinado tras un partido de fútbol.

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