Estar internado en una clínica de rehabilitación por problemas graves de drogas y alcohol no es sencillo. Tampoco lo es salir de compras. Lindsay Lohan puede demostrar esto y contar su experiencia con lujo de detalles.
El viernes pasado, creyendo que todo iba a pasar inadvertido, Lindsay resolvió salir de la clínica Betty Ford Center, en California, donde atraviesa una terapia de rehabilitación y limpieza. Allí también intenta hacer una limpieza personal para desintoxicarse del acoso de las cámaras y de la prensa que la seguía día y noche como una sombra en los meses previos a su entrada. Pero obviamente, no lo ha logrado; de lo contrario no estaríamos hablando de su salida del viernes pasado.
Lo cierto es que, tranquila en su retiro, Lindsay resolvió no perder el viejo vicio de las compras y abandonó el lugar. Pero los planes no salieron como inicialmente se había planteado, ya que un informante de la web Radar Online, que hace justicia a su nombre, le dio la captura. "Lindsay pasó por aquí hace dos horas con una mujer. Ella estaba callada, pero fue agradable. Compró un abrigo de leopardo, pijamas y calcetines", dijo la vendedora Tiffany Bennett a este sitio web. Normalmente las fuentes para este tipo de noticias chismosas son protegidas en el anonimato, pero ya sea por bestialidad del periodista que lo escribió o por inocencia de la señora, ahora se arriesga a que Lohan se tome su revancha en algún momento.
Al menos al tener nombre, esta noticia parece ser bastante más confiable que muchas otras que se dicen sobre los famosos. No es que nuestra vida vaya a cambiar radicalmente porque lo del abrigo de leopardo de Lohan sea verdad o mentira, pero es un detalle más o menos interesante. En medio del volumen de noticias tontas que recibimos sobre celebridades, apoyadas en supuestos allegados que parecen saber de la vida privada de otros más que de la propia, la aparición de esa fuente es casi una excepción. Y la vuelve un poquito más importante en un medio en el que cualquier cosa que se diga sobre un famoso puede vender revistas, atraer espectadores.