Un tirón de orejas al jefe del Ejército

Debate del pasado. Su pronunciamiento en contra de los cambios a la ley de Caducidad le costó una amonestación Rosales igual goza de la confianza del presidente y seguirá en el cargo

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D. ISGLEAS/E. DELGADO

El gobierno sancionó al jefe del Ejército, Jorge Rosales, por declarar que se opone al proyecto del Frente Amplio que deja sin efecto tres artículos de la ley de Caducidad. Rosales mantiene la confianza del presidente Mujica, y seguirá en el cargo.

"A veces, los sentimientos pesan más que la razón", dijo el presidente José Mujica ayer martes a sus ministros.

Más que enojado, el presidente se mostró apesadumbrado por las declaraciones de Rosales, dijeron a El País participantes del gabinete.

La sanción -un apercibimiento en el grado de amonestación por escrito que pasará a anotarse en la hoja de servicios de Rosales-, fue comunicada al oficial por el ministro de Defensa, Luis Rosadilla, en cumplimiento de una decisión adoptada por unanimidad en la reunión del Consejo de Ministros de ayer, que fue encabezada por Mujica.

Según Rosadilla, es la sanción "menos grave que podía recibir" por sus dichos y, además, como al mismo tiempo se le confirmó la confianza política del Poder Ejecutivo, Rosales permanecerá en el cargo que ocupa desde 2006.

Cuando ayer en horas de la mañana los ministros votaron la sanción al jefe del Ejército, desconocían cuál sería su reacción; incluso se manejó su eventual renuncia.

Mujica abrió el Consejo de Ministros mencionando este tema y, luego que Rosadilla realizara un informe sobre lo dicho por Rosales, abrió un espacio de diálogo con el gabinete.

La mayoría de los ministros manifestaron preocupación por los dichos de Rosales, que consideraron violatorios de la prohibición que pesa sobre los militares en actividad de emitir pronunciamientos políticos.

Rosadilla dijo que las declaraciones de Rosales fueron una violación a la disciplina, y evitó hablar de la ley de Caducidad (su sector, la CAP-L, es contrario a dejar sin efecto los tres artículos cuestionados).

Mujica tomó las declaraciones de Rosales como un golpe al camino de reconciliación entre la sociedad y Fuerzas Armadas, que no está dando el resultado que esperaba, dijeron a El País allegados al presidente.

La Mesa Política del Frente Amplio rechazó la noche del lunes 25 las declaraciones de Rosales y solicitó al gobierno que le aplicara una sanción "en el entendido de que los militares en ejercicio tienen expresamente prohibida, por el artículo 77 de la Constitución, toda manifestación de carácter político".

En el Consejo de Ministros de ayer, Mujica consideró que el Frente Amplio debería tomar más cartas en algunos temas, como el de la relación con las Fuerzas Armadas.

En la mañana del viernes 22, Rosales dijo a varios medios de comunicación: "como militar estimo que hay un principio rector de la conducta que es la lealtad y el cumplimiento de la palabra, y como ciudadano la opinión que tengo es que se debe acatar y respetar el resultado de las urnas".

Rosales se refería a los referéndums de 1989 y 2009 que ratificaron la ley de Caducidad.

Respecto a la situación del general Dalmao, sobre quien la fiscal Mirtha Guianze pidió el procesamiento por encontrarlo vinculado al asesinato de la militante comunista Nibia Sabalsagaray en 1974, Rosales declaró que "en la Justicia debemos confiar, pero quiero ser totalmente enfático en mi total confianza en los dichos, las palabras y en la honorabilidad del general Miguel Dalmao. Creo en sus palabras porque no tengo ningún tipo de pruebas; yo no dije que fuera inocente", precisó el jefe militar.

En la interna del Ejército estas expresiones de Rosales fueron bien recibidas y le granjearon un gran respaldo al comandante en jefe, según confiaron a El País militares de distintas tendencias.

La situación del general Dalmao estuvo sobrevolando en el Consejo de Ministros de la pasada jornada. El presidente se limitó a recordar que debe tenerse en cuenta que es un militar en actividad.

Según Rosadilla, horas después de sus declaraciones, Rosales se comunicó con él para adelantarle las valoraciones hechas e indicarle, de paso, que en esa entrevista se vio "complicado" por las preguntas de los periodistas.

El ministro de Defensa le dijo que esas declaraciones estaban fuera del marco legal vigente y, en consulta con el presidente Mujica, coincidieron en que debían tomar una decisión.

Rosadilla llevó la propuesta al seno del gabinete y en la reunión de ayer se acordó por unanimidad aplicarle a Rosales una sanción, aunque fue la más leve posible.

COMPLEJO. Fuentes castrenses estimaron que de haberse aplicado una sanción más severa, como el arresto por ejemplo, habría provocado el pedido de retiro de Rosales por la afectación de su liderazgo ante los subordinados.

Tal situación, indicaron los informantes, habría puesto en un aprieto al Poder Ejecutivo que tenía que elegir un sucesor para el comandante en Jefe del Ejército.

Entre los generales hay cierto malestar con el gobierno por la falta de atención a determinados reclamos en la ley de Presupuesto Quinquenal, lo que causó incluso el retiro voluntario del general con mayor antigüedad, Juan Giorello.

Los casos de García y Díaz

Desde la restauración de la democracia en 1985, solo dos comandantes en jefe fueron destituidos por el gobierno. En ambos casos ocurrió con oficiales del Ejército.

El 7 de agosto de 1993, el general Fernán Amado, jefe del Comando de Apoyo Administrativo del Ejército, recibió una llamada anónima sugiriéndole que buscara micrófonos ocultos en su despacho. El último día de esa semana, Amado ya había ubicado las "chinches" y se había preocupado de hacerlo constar ante escribano público. El lunes siguiente, en la reunión semanal de los generales en el Comando del Ejército, Amado reveló su hallazgo. El general Luis Abraham, jefe de Inteligencia, negó enfáticamente su responsabilidad. Y el general Mario Aguerrondo después de algunas vacilaciones admitió haber ordenado el espionaje de su colega. Entonces el presidente era Luis Alberto Lacalle y el comandante en jefe el teniente general Juan Modesto Rebollo. La situación tuvo un giro inesperado cuando Lacalle aprovechó la circunstancia y reordenó los cargos en la cúpula del Ejército relevando a Rebollo como comandante en jefe y nombrando al general Daniel García en su lugar, para asumir como teniente general. Los generales Aguerrondo y Amado, involucrados en el incidente, involuntariamente hicieron caer al comandante.

En el año 2006, luego de apenas ocho meses como jefe del Ejército, el teniente general Carlos Díaz fue relevado por decisión de la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, avalada por el presidente Tabaré Vázquez. Se lo destituyó porque Díaz convocó a una reunión de camaradería al ex presidente Julio María Sanguinetti y el ex ministro Yamandú Fau, pero sin avisar a Berrutti. Enterada de la reunión, de inmediato la ministra lo relevó. El presidente Vázquez escogió entonces al general Jorge Rosales.

Dalmao internado

El general Miguel Dalmao está internado desde ayer en el Hospital Militar, a causa de una arritmia cardíaca. Mañana, el militar debe declarar ante el juez penal Rolando Vomero, quien debe resolver sobre un pedido de procesamiento formulado en su contra por la fiscal Mirtha Guianze, por la muerte de la militante comunista Nibia Sabalsagaray. El abogado de Dalmao, Miguel Langón, pidió el archivo del caso, al considerar que Sabalsagaray se suicidó.

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