TACUAREMBÓ | JOSÉ ESTÉVES
Una red de estafas a nivel nacional fue desarticulada por la Dirección de Investigaciones de la policía de Tacuarembó. En total, el fraude supera los US$ 500.000 y fue cometido en 12 departamentos del país.
Hasta el momento, hay dos procesados: Héctor Jesús Lezcano Martiarena, de 51 años y con antecedentes penales, procesado con prisión, por un delito continuado de estafa, en tanto su pareja, de 37 años, fue procesada sin prisión, por receptación.
Según supo El País, existía una orden de captura a nivel nacional contra Ariel Adán Suárez González por la compra de mercadería con cheques sin fondo. Dicha maniobra se venía efectuando desde hace poco más de un mes.
En doce departamentos del país el sujeto había realizado maniobras comprando mercadería, desde autos cero kilómetros hasta electrodomésticos.
Sin embargo en ningún departamento daban con el paradero del estafador. Investigaciones policiales determinaron que Suárez había fallecido el año pasado en Rivera.
Este dato fue corroborado por el equipo de la Dirección de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Tacuarembó, quienes trabajaron desde el 29 de septiembre, día en que una empresa de electrodomésticos presentó la denuncia.
El jefe de Policía de Tacuarembó destacó el trabajo de inteligencia realizado por el personal de ese departamento, quienes "investigaron y corroboraron que Ariel Suárez había fallecido en Rivera, pero tenía domicilio en Atlántida".
"A partir de allí dio con el paradero de la hermana del fallecido y se constató que convivía en una finca en Santa Ana Do Livramento con un hombre que tiene antecedentes penales por libramiento de cheques sin fondo", destacó Pejo.
La Policía de Tacuarembó había comenzado a investigar el caso el 29 de septiembre dadas las denuncias presentadas por varios comercios.
En una casa de electrodomésticos fue filmado por una cámara de seguridad. Allí el sujeto tenía el aspecto de una persona con sobrepeso, barba y pelo teñido. Cuando fue detenido en Rivera su aspecto había cambiado.
El estafador, oriundo de Lavalleja, logró obtener una cédula de identidad falsa con el nombre de su cuñado fallecido. "Con el documento y nombre falso logró alquilar una casa en Atlántida; de esa forma consiguió recibo de UTE, OSE y cable a su nombre", informó Pejo.
Según fuentes de la investigación la adulteración del documento era casi perfecta. Pudieron constatar que era falsa recién cuando fue fotocopiada por la Policía.
Además el estafador logró ingresar sus datos a una Sociedad Anónima y conseguir constancias laborales con recibos de sueldo por $30.000.
Según fuentes de El País los préstamos los sacó en tres bancos privados.
"Los préstamos de los bancos los pagó, pero de esa manera consiguió que le dieran cheques, luego por buen pagador accedió a los cheques de pago diferido con los que comenzó a operar en comercios de 12 departamentos", indicó.
En un shopping de Montevideo realizó una compra de $16.000 en pisos de madera y adquirió varios electrodomésticos. En Soriano compró US$ 7.000 en semillas, en Treinta y Tres adquirió un tractor por US$ 12.000, en un remate, en Salto compró maquinaria por US$ 45.000, en Durazno US$ 4.000 en neumáticos y US$ 8.000 en cubiertas en el departamento de Paysandú. Además adquirió una camioneta cero kilómetro, un automóvil y una motocicleta, totalizando estafas por más de US$ 500.000.