GASTÓN PÉRGOLA
Muchos alcanzaron allí la gloria, mientras otros cientos pasaron los días más tristes de su vida. Algunos lo lloran y lo lamentan. A otros no se les cae una lágrima. Tras su derrumbe, el Cilindro dejó en cada uno sensaciones distintas y encontradas.
"Ni una lágrima. Ni una lágrima", dice para sorpresa el ex jugador Horacio "Tato" López, uno de los mejores basquetbolistas uruguayos, campeón sudamericano con la selección en 1981, y el máximo anotador de los Juegos Olímpicos de Los Angeles en 1984, donde Uruguay obtuvo el sexto lugar.
Con tan solo 20 años, Tato consiguió en ese escenario uno de los mayores logros como deportista, y supo alzar la copa hacia el mismo techo que hoy ya es polvo. Sin embargo, insiste, "no hay motivos para estar triste", a pesar de calificar al Cilindro como su segunda casa.
"Hay que buscar en la historia lo que significó el Cilindro en su momento, que era una maravilla con su techo colgante, rescatar los buenos momentos que vivimos allí y lo que significó para la ciudad, pero nada más. Veo lo que pasó (el derrumbe) como una oportunidad para proyectarnos hacia el nuevo Cilindro. Estoy loco de la vida con lo que pasó", concluye López. (ver testimonio).
Casi como una contradicción, quien sí lamentó la noticia fue alguien que -lejos del éxito y el logro deportivo- vivió en ese lugar varios días de encierro. Es que en 1974, el Cilindro Municipal fue utilizado como cárcel para recluir a dirigentes sindicales y otras figuras, entre las que cayó el arquitecto Mariano Arana, ex intendente de Montevideo en dos períodos de gobierno.
Arana estuvo preso en el predio durante 15 días, en agosto de 1974, por repartir folletos en favor de la liberación de Líber Seregni. Según cuenta, ahora son dos los recuerdos de tristeza que carga sobre el Cilindro.
"Me sentí angustiado y con un regusto amargo. Se trata de una pérdida importante para el patrimonio arquitectónico y tecnológico del país. Dicha construcción fue un verdadero jalón de los procedimientos constructivos de mitad del siglo XX", afirma.
La reconstrucción del mismo fue casi descartada por las autoridades municipales, debido a las consecuencias del derrumbe.
Una de las cosas que Arana recuerda con mayor emoción del Cilindro es el regocijo que sentía por aquellos días de reclusión, al ver en las tardes algunos rayos de sol que "bajaban sobre el espacio de aquella obra inmensa".
"Nos emocionaba ver a través de ese techo magnífico una mancha importante de luz, cálida, en medio del encierro. Es una imagen imborrable que tengo", comenta Arana con un dejo amargo.
En tanto, para Tato López, así como este estadio era disfrutable también era "sufrido".
"Mirá que el Cilindro era inhóspito en muchas cosas. Ir a practicar allí, era un congelador, el agua estaba fría. Era nuestra casa, la disfrutábamos pero también la sufríamos", comenta.
Arana recuerda que fueron innumerables las veces que pisó allí, pero una de las más emblemáticas, además del periodo de reclusión, fue cuando estaba en obras.
Como estudiante de arquitectura Arana lo visitó en plena construcción, y aseguró que hasta estuvo "en el mismo techo del Cilindro" con el creador de la obra, Leonel Viera, mientras este explicaba el proceso de construcción.
CON DOLOR. El base de la selección uruguaya de basquet, que ganó los sudamericanos de esa disciplina en 1995 y 1997, Marcelo Capalbo, dijo a El País, que sintió y sentirá "muchísimo la pérdida de este lugar emblemático".
Es que, según dice una y otra vez, los mejores momentos de su vida los pasó allí. "Para mí fue una experiencia súper motivante llegar al Cilindro, porque en ese lugar se vivían, generalmente, las fiestas más grandes del basquetbol", sostuvo Capalbo.
La mejor noche de su vida en el Cilindro fue cuando obtuvo el torneo sudamericano de 1995 con la selección uruguaya. "Siempre le cuento a mis hijos que estaba parado en el aro, cortando la red y en ese momento veo a mi padre y a mi abuelo, que ahora no los tengo... esa imagen no se me va a borrar nunca", dijo emocionado Capalbo.
Actualmente, el ex jugador se desempeñaba como integrante de la comisión administradora del Cilindro Municipal, al tiempo que como jugador tuvo una dilatada carrera, con cinco títulos nacionales, además de jugar en Grecia, España, Argentina y Chile.
VECINOS. Cuando a los vecinos de Villa Española que viven cerca del predio se les pregunta por el barrio en el que habitan suelen contestar: "Vivo por la zona del Cilindro". La caída del gigante de Villa Española y su posible desaparición determinará la pérdida de ese punto de referencia para el barrio.
Según comentó a El País la alcaldesa de la zona, Sandra Nedov, desde que se conoció la noticia los vecinos "se lamentan" y no paran de "sacar conjeturas" sobre lo que pudo haber pasado.
El Municipio D tenía pensado hacer su cabildo abierto en el lugar, en noviembre. Nedov dijo que fue elegido por ser uno de los pocos predios de la zona que con sólo nombrarlo se sabe dónde está.
Además de la reunión del municipio, ya habían programadas otras actividades para hacer allí. Lo más importante, dice Nedov, es que se trató de "una desgracia con suerte", ya que no hubo que lamentar muertos ni heridos. (Producción: V. Ruggiero, D. Castro)
Peritos evaluarán situación
Mañana se reúnen los equipos de peritos que investigan las causas del siniestro en el Cilindro Municipal. Se trata, por un lado, de los investigadores del Departamento VIII de la Dirección Nacional de Bomberos, que determinarán las causas del incendio y derrumbe del techo del estadio cerrado. Por otro, los integrantes de la comisión técnica designada por la Intendencia de Montevideo que, en base al estado en que quedó el Cilindro luego del accidente, serán los encargados de determinar qué destino tendrá el coloso de Villa Española. De cualquier modo, las conclusiones a las que arribe el equipo pericial de Bomberos deberán ser examinadas por la Justicia que, de oficio, actúa en todos los casos de siniestro para determinar las responsabilidades penales.