Lula está satisfecho con su gestión

Destaca su unión con la gente a 15 días de la elección

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BRASILIA | Los candidatos a la presidencia de Brasil pelean voto a voto de cara al 31 de octubre y el presidente Luis Inácio Lula Da Silva, que apoya a Dilma Rousseff, se dijo satisfecho porque dejará el poder con la "sensación del deber cumplido" y exhibiendo la "relación más importante" forjada por un presidente brasileño con su gente.

Las declaraciones del mandatario tuvieron lugar en el marco de la inauguración de una refinería de la estatal Petrobras en Sao José dos Campos.

"Salgo con la sensación de haber creado tal vez la más importante relación que un presidente ya tuvo con el movimiento sindical, con el empresariado, con los recolectores de papel, con los trabajadores rurales. Salgo con sensación de tener una relación extraordinaria con el conjunto de la sociedad", señaló Lula, que inició su primer mandato en 2003 y no puede presentarse a la reelección.

El presidente, que goza de un 80% de popularidad, apoya la candidatura de Dilma Rousseff, su antigua jefa de gabinete, actualmente favorita con seis a nueve puntos de ventaja en los últimos sondeos, frente al socialdemócrata José Serra. En la primera vuelta realizada el 3 de octubre había captado 46,9% de los votos válidos contra 32,1% de Serra, aunque su rival creció en las semanas posteriores.

Después que la líder del Partido Verde Marina Silva dijera que no pediría a sus seguidores apoyar a ningún partido en particular, la campaña entró en su recta final. El tema del aborto ya no está más en el tapete y los candidatos discuten temas de corrupción y se lanzan ataques más selectivos.

Rousseff afirma que Serra privatizará las empresas públicas, y el opositor intenta mostrar que ella no tiene el peso de Lula, destacó la columnista de Folha Eliane Cantanhede.

Estos días la atención del público se centra en un desgastante fuego cruzado de denuncias de corrupción hacia el gobierno de Lula, del que participó Rousseff, y hacia la gobernación de San Pablo, que Serra dirigía.

La delfina de Lula, que parecía destinada a vencer en el primer turno electoral, comenzó a perder votos tras las denuncias de tráfico de influencias que impactaron a la ministra jefa del gobierno que la sustituyó. Pero lo que más desgastó su imagen fue el éxodo del electorado religioso, temeroso de que permita el aborto, tema que la oposición supo aprovechar. AFP Y ANSA

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