COPIAPÓ | AFP Y EL MERCURIO / GDA
Todos los mineros que fueron rescatados el miércoles tras haber pasado 70 días bajo tierra fueron dados de alta ayer del hospital de Copiapó, salvo dos que fueron trasladados a otro centro asistencial para seguir tratamientos médicos menores.
Un total de 31 de los 33 mineros rescatados de la mina San José fueron dados de alta ayer, según confirmó la doctora Paola Newman, directora del Servicio de Salud de Atacama. Eso significa que salieron 28 mineros ayer, pues tres retornaron a sus hogares la víspera.
La salida de los mineros del recinto hospitalario, a donde habían sido trasladados desde el yacimiento San José, fue programada entre Carabineros y la dirección del recinto asistencial "con el fin de protegerlos del asedio periodístico".
Newman agregó que los otros dos mineros fueron trasladados a dependencias de la Asociación Chilena de Seguridad. No reveló el nombre de los dos mineros trasladados, pero dijo que su traslado era para seguir un tratamiento dental en un caso y un síndrome vertiginoso, que causa mareos, en el otro. Extraoficialmente, ellos serían Mario Sepúlveda y Víctor Zamora.
El jueves los mineros Juan Illanes, Carlos Mamani y Edison Peña salieron del hospital y regresaron a sus casas, donde eran esperados por sus familias emocionadas, rodeadas de sus vecinos entusiasmados por la fama mundial de que actualmente gozan tras su mediatizado rescate, así como por un tropel de periodistas.
Un automóvil llevó a Illanes, de 52 años, y al boliviano Mamani, de 23 años, a sus hogares en la barriada Juan Pablo II, en la parte alta de la ciudad, uno de los sectores más precarios de Copiapó.
En el trayecto a su casa, Illanes compartió su sueño para el futuro: "La verdad que me quiero ir a Miami", dijo. Impresionado por el recibimiento agregó que todo lo ocurrido "nunca lo dimensioné".
"El encierro fue terrible, lo peor fue estar abajo. Dos meses encerrado", relató. "Los primeros 17 días fueron una pesadilla. Luego todo cambió".
"Poco a poco nos fuimos organizando, y sentíamos el apoyo de afuera. Ya cerca del final, lo único que queríamos era salir", contó el minero, que está casado y tiene un hijo.
Al llegar al hogar del boliviano Mamani, un puñado de familiares, compatriotas bolivianos y vecinos se encontraban ante su vivienda de barro y adobe, donde habían colocado un cartel que rezaba: "Bienvenido a nuestro humilde hogar", en un barrio donde hasta los niños aconsejan no acercarse a la noche por temor a las violaciones.
El tercero en salir fue Edison Peña, recibido por un mar de gente en su casa. Cuando logró llegar a la puerta dijo: "Estoy supersano, por eso soy uno de los tres primeros en salir".
Con Franklin Lobos comenzó la salida del segundo grupo de mineros que recibieron el alta médica tras ser rescatados desde las profundidades de la mina San José. El ex seleccionado nacional y ex volante de Cobresal salió raudo en una camioneta junto a su familia para evitar el acoso periodístico que lo esperaba fuera del Hospital Regional de Copiapó.
Reconocido por ser un pateador indiscutido de tiros libres, Franklin Lobos demostró su fortaleza física y psicológica cuando al salir de la cápsula que lo devolvió a la superficie, tomó un balón para dominarlo antes de saludar a las autoridades chilenas.
Poco a poco los 33 trabajadores comienzan a recuperar su vida normal ante una avalancha de invitaciones y ofertas para entregar sus testimonios sobre el obligado encierro que se extendió por 70 días bajo la mina San José. El ministro de Minería, Laurence Golborne, pidió ayer mesura a los medios de comunicación en el trato con los mineros.
Frágiles por el estrés vivido
El ministro de Salud, Jaime Mañalich, reconoció que existe "intranquilidad" entre las autoridades "porque estamos entregando a las familias y a los medios, hombres que están frágiles" psicológicamente y que podrían sufrir de estrés postraumático.
Añadió que "hay varios que están delicados desde el punto de vista emocional" por lo que "prevemos que muchos de ellos tendrán momentos extraordinariamente difíciles".
El psicólogo Alberto Iturra, quien atendió a los 33 bajo tierra, advirtió que los mineros salieron a la superficie "muy agotados y cuando uno está agotado la sensibilidad aumenta casi al máximo y la tolerancia baja casi al mínimo". ANSA