La Unasev (Unidad Nacional de Seguridad Vial) acaba de poner en marcha una nueva edición de la Semana de la Seguridad. Habrá diversas actividades que apuntan a reducir los riesgos del tránsito. Por ejemplo, se dará un nuevo impulso al uso de cascos por parte de los motociclistas y mañana se abrirá las exposición "en el tránsito hacete ver", donde se prestará atención a los ciclistas, regalándoles chalecos luminosos y "ojos de gato".
Todo esfuerzo de este tipo merece apoyo, considerando los rasgos caóticos del tránsito uruguayo, donde los fallecimientos a causa de accidentes se elevan a cifras preocupantes. Sin embargo, quedan en una zona gris una serie de elementos que coadyuvan para que la circulación vehicular sea más peligrosa en estas latitudes. Factores tales como carros que transitan sin control de ningún tipo, animales sueltos en las rutas y temas afines.
Además se deben señalar circunstancias que derivan de la falta de coherencia de los controles municipales. Por ejemplo, la Intendencia de Montevideo, cuando un motociclista llega a los 70 años, no lo deja seguir manejando motos, salvo que sean de pequeño tamaño. Pero esa misma Intendencia no toma ninguna medida frente a los menores de edad que conducen carros tirados por caballos.
Intendencia que también ha desnaturalizado la función del inspector de tránsito, pagándole a estos funcionarios por cada multa aplicada, sin establecer prioridades en los controles: por ejemplo, sin tener en cuenta que primero hay que controlar las maniobras peligrosas y no el estacionamiento tarifado.
Bienvenida pues la Semana de la Seguridad, aunque haya que señalar todas estas preocupantes carencias.