La cultura de la excusa

Rodolfo Sienra Roosen

Hervé Algalarrondo, subjefe de redacción de un medio notoriamente izquierdista como "Le Nouvel Observateur", reporteado por Infobae, ilustra sobre la inseguridad pública en Francia.

1) Considera que el "progresismo" descuidó un fenómeno que golpea a los más pobres, porque ve en el delincuente una víctima de la sociedad y a la seguridad como un reclamo de la derecha.

2) Acusa a la izquierda de traicionar a su electorado. "Una cultura de la excusa la lleva a ignorar la víctima para asumir la defensa de quien viola la ley". Una cosa es privilegiar las causas sociales en la explicación de la finalidad del delito, otra es renunciar a combatir la delincuencia. Excusa para el delincuente y para la inacción de los Poderes del Estado. (¿pero por qué me acuerdo de los Ministros del Interior del gobierno de Vázquez?)

3) Niega que la mejora de la economía haga caer el índice delictivo. Así se apuesta a que el tiempo lo resuelva todo, y "podemos comprobar la falsedad de la tesis en América Latina. La región ha crecido sostenidamente en los últimos años, pero el flagelo de la delincuencia no retrocede sino que avanza". (Ejem!)

4) Niega que las medidas de seguridad sean de derecha, y hasta fascistas. Ese, dice, "es el discurso de las elites parisinas totalmente desconectadas de la realidad" que no quieren ver que la inseguridad toca justamente a los más carenciados, ahoga a los servicios públicos y a las barriadas. Y sus primeras víctimas son los trabajadores, la gente humilde.

5) Esos intelectuales de izquierda que ven en el incremento de poderes a la policía o a la justicia una amenaza para la libertad, están contra el pueblo. Los abusos de la represión son condenables, pero en un Estado de Derecho hay recursos para prevenir y evitar al delincuente.

6) Destroza a Michel Foucault y a su libro, biblia del garantismo ("Vigilar y castigar") que ve el nuevo proletariado en los delincuentes, rebeldes contra una ley y un orden que consideran "injustos". Siendo ellos las víctimas, la izquierda deslegitima la represión y cae en el racismo policial, pues para la policía no existe la presunción de inocencia. Es imposible sin rehabilitar a la policía con respaldo del país, hacer retroceder la inseguridad.

7) A cualquier gobierno que decida enfrentar al delito, le van a poner por delante al partido "de los derechos humanos", por lo que aconseja a la izquierda rechazar el "fantasma liberticida" que percibe en el combate a la delincuencia el ser de derecha. Advierte que hay países gobernados por fuerzas "progresistas" que están empezando a comprender que la inseguridad "no es una sensación" (sic), y que justo en América Latina hay índices de cambios. Y cita el caso del presidente salvadoreño, Máximo Funes, que llegó a la presidencia encabezando una lista de una organización ex guerrillera, que acaba de impulsar una ley para combatir a las pandillas con penas más graves.

No me embrome Algalarrondo, usted estuvo por acá y no lo quiere decir.

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