La lección de Bocca

Nacido en Buenos Aires el 6 de marzo de 1967, Julio Mario Gonzáles se hizo famoso por su seudónimo artístico de Julio Bocca. A los 4 años comenzó a tomar clases de danza, y a los 7 ingresó en la Escuela Nacional de Danza de la Argentina, pasando a los 8 al Instituto Superior de Artes del Teatro Colón. Allí, a los 14, fue incorporado al Ballet de Cámara, donde se destacó de inmediato. A los 18 (en 1985) ganó la medalla de oro en el Concurso Internacional de Ballet de Moscú, que ya fue una consagración. Un año después fue invitado por Mijail Baryshnikov para formar parte del American Ballet Theatre, donde actuó como primera figura durante varios años. En 1990 logró formar el Ballet Argentino, que era una aspiración personal, al frente del cual estuvo hasta hace poco tiempo. Entretanto, hizo giras por medio mundo, fue aclamado por la crítica y el público y se convirtió en una de las estrellas del ballet a escala internacional. Se despidió de la danza en 2007 con un espectáculo frente al obelisco de Buenos Aires que convocó a 300.000 espectadores, lo cual permite tener idea de su fama y su enorme prestigio.

Tras su retiro, Bocca eligió vivir en Montevideo y disfrutó los primeros tiempos de las ventajas de un perfil bajo. Pero el 23 de marzo de 2010 aceptó ser designado (con apoyo expreso del Presidente Mujica) director del cuerpo de baile del Sodre, lo que le ha permitido tener conocimiento directo de lo que es quedar en el medio de una pulseada entre la central sindical uruguaya y el gobierno. Y no solo eso: a nuestro juicio se convirtió en un elemento determinante para romper con el credo de que "paro" y "nada" son sinónimos en el país. De que cuando el Pit-Cnt aprueba una paralización, nada puede funcionar en Uruguay.

Alguien que conquista el mundo, no es solo una persona dotada de enorme talento por la vara divina, sino que es, sobre todo, un gran profesional que, cuando acepta un desafío, es para cumplirlo. Y Bocca cuando aceptó la oferta del gobierno uruguayo lo hizo bajo esa premisa, lo que le generó satisfacciones y algún dolor de cabeza. Armó el Ballet Nacional y en la semana de su debut tuvo el primer tropiezo: un paro sorpresivo de COFE el pasado 26 de agosto obligó a cancelar la función de "Giselle". Su reacción fue categórica: "es una falta de respeto al público. Esta fue la primera y la última vez. Si cancelo otra vez es porque el teatro se vino abajo. Si no, hago la función como sea. Y si no, me retiro a mi casa muy tranquilamente".

Como contrapartida, llevó el Ballet en los días siguientes por distintas departamentos, cosechando un éxito espectacular: Rivera, Tacuarembó, Treinta y Tres, Lavalleja, Artigas, Paysandú, Soriano y Durazno exhibieron llenos completos en todas sus presentaciones. Allí donde no había teatros, se optaba por estadios de basquetbol. Todo servía para que la gente disfrutara "ver a la gente reencontrarse con este arte, que para mí es maravilloso, es una gran alegría; porque no solo es lo visual, lo artístico, sino también escuchar buena música", como reconoció Bocca.

El Ballet vuelve ahora al Sodre y allí lo espera otro paro que podría costar el retiro del notable Director. Pero la plana mayor del gobierno, empezando por el Presidente y el Ministro Ehrlich ha jugado fuerte en su respaldo. El paro del 6 de octubre, que coincidía con su primera presentación fue corrido para el 7. Pero la novedad es que la función no se suspende ni se cancela. Un mérito de Bocca y un reconocimiento del gobierno -¿y los sindicatos?- a su trabajo. Por más que haya gente, como Antonio Púa, delegado de la mesa directiva de Afusodre que considere que "si Bocca sigue opinando lo mismo, quizás no es la persona adecuada para este país…" ¡Linda sentencia! Falta averiguar quienes son las personas adecuadas para este país… Si Bocca, porque discrepa con medidas sindicales, no es digno de vivir ni trabajar en este país, ¿a qué apostamos? ¿A la mediocridad participativa?

Boca ha dado un verdadero ejemplo a los uruguayos. Cree en su trabajo, cree en el derecho a su trabajo y los defiende. No es un episodio menor el que ha protagonizado el Director del Ballet Nacional, más bien es una lección.

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