QUITO | Pese al estado de excepción que aún rige y que faculta a los militares a patrullar las calles, Ecuador recobró ayer la calma tras la sublevación policial del jueves y el presidente Rafael Correa retomó las tareas habituales de gobierno con la presentación de su informe semanal de labores,
"Es seguramente la semana más triste de todo mi gobierno y una de las más tristes de toda mi vida", afirmó el mandatario ante invitados en Casa de Gobierno. "Estoy destrozado, se podría decir que fue una gran victoria política para el gobierno porque fracasaron los planes desestabilizadores, el pueblo salió a las calles, pero se perdieron vidas, hay decenas de heridos, ecuatorianos contra ecuatorianos. ¡Cómo pudo pasar, qué pasaba por la mente de unos cuantos desquiciados!", añadió.
Correa comenzó su programa de radio y televisión con un minuto de silencio por las víctimas de la revuelta del jueves, que el ministerio de Salud elevó a 8 muertos en todo el país y 274 heridos según el último balance.
El mandatario insistió en que la rebelión fue un "intento de golpe de Estado" que al fallar degeneró en una tentativa de asesinato en su contra antes de ser rescatado por militares y policías leales del hospital donde los insubordinados lo retuvieron durante once horas.
Correa reiteró que los sublevados intentaron tenderle una emboscada y balearon el vehículo en el que salió tras el rescate, ocurrido en medio de un intenso tiroteo en el que murió un policía leal por un disparo. Un segundo policía, un soldado y un estudiante fallecieron durante ese operativo, mientras que otro uniformado está con muerte cerebral y uno más quedó parapléjico, según detalló el jefe de Estado.
Ayer, en su discurso, reiteró que "aquí no puede haber perdón ni olvido, jamás impunidad", por lo que "se investigará a esos pocos malos elementos de la Policía" manipulados, según dijo, por dirigentes cercanos al ex presidente Lucio Gutiérrez, un coronel en retiro del Ejército derrocado en 2005.
Tres coroneles de la Policía del Regimiento Quito 1, donde fue atacado Correa al intentar negociar con los sublevados, fueron detenidos acusados de tentativa de asesinato contra el mandatario. Según el fiscal de Pichincha, Gonzalo Marco Freire, debían saber lo que hacían sus subordinados.
El canciller Ricardo Patiño afirmó que sigue latente el riesgo de un golpe de Estado, por lo que llamó a los simpatizantes del gobierno a organizarse. "Todas las organizaciones sociales y políticas tienen que estar listas y preparadas para enfrentar estos procesos contrarrevolucionarios; todo el mundo al frente a defender al presidente y el proyecto de cambio", dijo.
El jueves Correa, en el poder desde enero de 2007, recibió el respaldo de la comunidad internacional, incluyendo a la ONU y la OEA, además de EE.UU., la UE y gobiernos latinoamericanos. La Unasur condenó la sublevación en una cumbre presidencial convocada de urgencia en Buenos Aires y los cancilleres de los países miembros viajaron a Quito para expresar su apoyo al gobierno. AFP Y AP