Algunas variantes del cuento electrónico del tío

Las casillas de la redacción reciben decenas por mes

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¿Está bien recibir dos millones de euros como premio por ser honesto? Cualquiera diría que sí, aunque de inmediato el sentido común comenzaría a gritar. Sin embargo esa es, precisamente, la idea que plantea el firmante de uno de los tantos mensajes que han llegado a los correos electrónicos de esta redacción en los últimos meses.

"Me nombre es Rodolfe Oswald, yo tengo 63 años y soy de nacionalidad canadiense de origen español. Le contacto de este modo porque deseo hacer una cosa que sería para mí muy importante. Y este tema que me preocupa tanto es hacer una subvención de mi fortuna, soy aún consciente de mis actos a pesar del poco tiempo que me queda seguramente por vivir aún sobre esta tierra". Así empieza el correo enviado el miércoles 29 de septiembre pasado.

La nota es extensa, Oswald explica que hace poco le diagnosticaron cáncer y que tal vez no sobreviva más allá de tres meses. Que enviudó hace tres años y que no tiene hijos, que trabajó en una compañía canadiense de seguros y, sobre todo, que tiene una cuenta personal con dos millones de euros. "Prefiero guardar este fondo en mi cuenta hasta que pueda encontrar a una persona honesta en quien podré confiar esta tarea importante", dice. La tarea es, con ese dinero, montar un orfanato y con el resto utilizarlo en gastos de funcionamiento.

Otro correo reciente procede de Sudáfrica, lo firma una señora Meira Pereira, viuda de un millonario granjero de Zimbawe y además activo contribuyente del partido opositor del presidente Robert Mugabe. La viuda dice que luego de la muerte de su esposo ella y su único hijo decidieron abandonar el país para ponerse a salvo del régimen, pero antes de su muerte el esposo había dejado un depósito con -sí, leerá bien- US$ 22,7 millones. Para recuperar esa fortuna la viuda propone transferir el dinero a una cuenta en el país del receptor del mensaje a cambio del 30% de ese dinero. Para hacer los contactos sucesivos deja un número de celular y una dirección de correo electrónico.

Una tercera variante de los correos recibidos en lo que va de 2010 tiene que ver con la, a todas luces, fabulosa lotería australiana en la que acabamos de salir como ganadores de un premio de 20 millones de dólares. A renglón seguido se abre un pequeño formulario donde el "beneficiario" deberá colocar todos sus datos personales, incluida cuenta bancaria.

Patxi Andión lo resumía de manera magistral en la canción dedicada al "rastro" de Madrid: "... y si quiere dinero/se lo damos también/usted lo da primero/y nosotros después...".

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