DIEGO FISCHER
Parece que los únicos que no se han dado cuenta son los propios funcionarios agremiados a Afusodre. Sí, los mismos que se han beneficiado o lo harán en un futuro próximo con el cambio radical y positivo que ha significado el nombramiento de Julio Bocca como Director del Ballet del Sodre. ¿Cuántas décadas, ya no digo años, hacía que la prensa no se ocupaba de un espectáculo del Sodre y mucho menos de una presentación de Ballet? ¿Existe acaso en los 80 años de vida del organismo un fenómeno multitudinario de la dimensión que provocó Bocca con la puesta en escena de Giselle?.
¿Cuándo en Montevideo se registró un fenómeno artístico -que no fuese rockero- que convocara a más de 12.000 espectadores y otro tanto y más en las diversas presentaciones que se vienen llevando a cabo en el interior del país? Creo que nunca.
Pero nada de eso les importa a los señores de Cofe y Afusodre que han decidido que acatarán el paro general convocado por el PIT-CNT para el 6 de octubre y por ende no se podrá hacer la función de ballet que Bocca tiene programada para ese día. Tampoco admiten una guardia gremial.
"Si tengo que suspender otra función me voy. Termino mi contrato el 31 de diciembre y me vuelvo a mi casa", dijo el bailarín argentino en declaraciones formuladas en Paysandú, luego de haber padecido -semanas atrás- la cancelación sorpresiva de una función de Giselle en el Auditorio Adela Reta por un paro del gremio. ¿Qué otra cosa puede hacer un profesional del nivel y reconocimiento mundial de Bocca ? Una persona que podría estar hoy ganando fortunas en Estados Unidos o Europa en cargos similares al que ocupa hoy en Uruguay, pero que optó por ponerse al hombro al ballet del Sodre y con su nombre, su trabajo, su prestigio y sus contactos resucitar a un muerto que sólo faltaba enterrar. Y vaya si lo logró. Pero eso no importa, al menos no les importa a los señores de Afusodre. Pero como el Uruguay no hay, dicen y creo que es verdad. Porque debe ser nuestro país, el único lugar en el mundo en el que un grupo de empleados públicos -que en su gran mayoría vegetan y viven de los impuestos que pagamos los uruguayos que sí trabajamos en el ámbito privado y a quienes se nos castiga gravando sideralmente nuestro trabajo- hacen o mejor dicho deshacen con total impunidad. Creo que quienes adoptan medidas como las que han tomado y se anuncian, merecen que Bocca regrese a su casa y que el ballet del Sodre vuelva a ser ese cuerpo agonizante, al que ni uno de los mejores médicos del mundo puede curar. Estos funcionarios públicos se lo merecen, pero los uruguayos no y menos el propio Bocca.