Casi dos millones de dólares es lo que regaló el pozo acumulado del Cinco de Oro a un albañil del Cerro que jugaba a la misma combinación de números desde hace ocho años. El ganador apuesta en ese juego desde hace doce años.
El miércoles pasado, David -un trabajador de la construccción de aproximadamente 55 años que vive de hacer changas- se dispuso a mirar el sorteo Cinco de Oro con pozo acumulado. La jugada fue la misma que repite desde hace ocho años, con los números que eligió una vez su mujer: 11, 06, 18, 28 y 02. El resultado, por primera vez, fue diferente.
Casi dos millones de dólares, el pozo total del Cinco de Oro -un monto acumulado de $ 40.324.622- es lo que ganó este trabajador del Cerro. El pozo de plata, de aproximadamente $ 200.000, fue compartido por 19 ganadores que acertaron con la bolilla número 33.
El chico que regularmente hacía mandados para la mujer de David fue quien jugó la apuesta, aunque pensaba que lo que estaba comprando era un cupón de quiniela. "Estaba durmiendo. Me despertó mi madre para decirme que el Cinco de Oro lo había ganado el vecino", explicó el joven a Radio Carve.
Esa fue una de las pocas apariciones de vecinos vinculados al ganador del pozo acumulado. Según contaron en el barrio, fue la mujer de David la que encargó la jugada al chico. Ella también había elegido ocho años atrás los números que David juega siempre.
"Por lo que sé, les tocó festejar toda la noche", comentó a El País Lorena Donato, la responsable del quiosco y sub agencia "Lorena". Ese salón ubicado en la calle Sanfuentes entre Camino Cibils y la Vía, ya había vendido algunos premios de quinielas pero nunca un premio tan grande. "Cuando me llamó el cliente para contarme que habían ganado, le pregunté si me estaban tomando el pelo. Ya estaban todos a los gritos y festejando", recordó la vendedora.
Donato contó que gran parte del barrio se acercó al quiosco para felicitarla, y que ayer por la mañana la llamaron de la agencia número 77 del Cerro para saludarla por la afortunada venta.
También se supo que después de los festejos, David y su mujer pensaron en las primeras compras. Según radio Carve, éstas serán "una lista de electrodomésticos" que pensó el ganador y un surtido para la casa, que es lo que sencillamente pidió su compañera. Actualmente, ambos comparten casa con una nieta, sus dos hijos y sus respectivas parejas.
Los vecinos señalaron que los gritos desde la casa de David y su familia hicieron pensar que había ocurrido una desgracia. Sin embargo, minutos después la gente de la cuadra en la que viven saludó a los ganadores y hasta coló algún pedido. David fue a trabajar como cualquier otro día y avisó que lo seguirá haciendo hasta fin de año, ya que pretende jubilarse.
De ahora en más lo que le queda a la familia ganadora es recolectar el dinero, algo que pueden hacer ellos mismos o mediante la designación de un representante de la agencia u otro asignado por un banco, algo que suele hacerse con frecuencia por temas de seguridad, explicó Donato.
Lo ocultan. Donato explicó que el ganador pidió no hacer declaraciones a los medios para poder resguardarse él y su familia. "Nosotros tratamos de que la gente no se entere por nosotros, pero en el barrio la noticia corrió rapidísimo", explicó la encargada del quiosco.
Fernando Martínez, gerente de marketing de la Banca de Quinielas de Montevideo, recuerda que la mayoría de los ganadores prefieren mantenerse en el anonimato. Sobre esa pretensión de pasar totalmente inadvertido, existen varias anécdotas.
"En Sayago, por ejemplo, una persona fue de mañana antes de irse a trabajar hasta el quiosco en el que siempre jugaba y el subagente le comenta que allí en su quiosco había salido el Cinco de Oro. Y el hombre metió la mano en el bolsillo, se acercó con cuidado y le dijo susurrando; `Acá tengo el cupón, lo gané yo, me voy y después hablamos que no quiero llamar la atención`", contó.
EL FERIANTE. Uno de los casos en los que sí trascendió quiénes habían ganado el 5 de oro se registró el año pasado.
La familia compuesta por Roberto Lescano y Marta Trefoglio se llevó el pozo acumulado de $ 42.198.022 que se repartía en esa ocasión. Quien armó la jugada ganadora fue su hija Yamila, de 13 años, a quien su padre le pidió que seleccionara los cinco números que horas después vieron salir por televisión.
La joven eligió los dígitos ganadores: "el 13 porque me gusta (es su edad), al 28 porque es el cumpleaños de mi prima Victoria, al 39 por la lluvia que caía el domingo, al 25 porque dado vuelta es la madre y la hija, y al 41 porque le gusta a mi madre".
La familia de feriantes de Malvín Norte había comentado en su momento que planeaban comprar una casa en ese barrio y quizá hacer volver algunos parientes que se habían ido a vivir a España. Para esa ocasión habían hecho tres jugadas. Ganó la de Yamila.