DURAZNO | VÍCTOR D. RODRÍGUEZ
El notable bailarín argentino derrochó simpatía y buen trato con el público y la prensa desde que llegó el jueves a Durazno. Se mostró poco, se dedicó a trabajar y salió del hotel sólo para las conferencias de prensa. "Es muy profesional en lo que hace, por algo es un grande", dijo Andrea Silva, que coordina para el Sodre las actividades de la gira por el interior.
Sencillo y vestido de manera informal, se lo vio interesado en cada detalle del armado del enorme escenario, indicando, observando y sugiriendo mejoras a cada paso.
Bocca toma mate como un uruguayo más, desayuna abundante y casi no almuerza. La cena "no más allá de las 20.30 horas", tal como lo pidió en el hotel Central donde estuvo alojado.
Debido a la extraordinaria respuesta de público en el estreno del viernes con 2.500 personas que colmaron las tribunas del estadio cerrado Ernesto de León, la organización decidió realizar el pasado sábado una segunda y última función. Fue al mediodía, a la hora 12, nuevamente con un lleno total, con entradas a un precio muy popular (50 pesos) que se vendieron rápidamente.
Y no sólo los duraznenses disfrutaron del Ballet Nacional del Sodre -que llegó a este departamento después de 40 años-, de Julio Bocca y de la primera bailarina uruguaya María Noel Riccetto (actualmente primera figura del American Ballet de Nueva York), sino también decenas y decenas de personas que llegaron desde varios puntos del país, particularmente de la región centro.