Francia contra reforma de jubilación

Protesta. Sindicatos rechazan ley que retrasa la edad de retiro; la huelga paraliza el país

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PARÍS | EL PAÍS DE MADRID

Los franceses tomaron las calles ayer en una nueva jornada de protestas y huelgas contra el proyecto del gobierno de elevar a 62 años la edad mínima de jubilación, que comenzó a ser analizado por los legisladores.

A las cuatro de la tarde, en la Asamblea Nacional de París, el ministro de Trabajo, Eric Woerth, tomó ayer la palabra para iniciar uno de los debates más importantes de la legislatura, el que retrasa dos años la jubilación de los franceses. A la misma hora, unos kilómetros más al este, en la place de la Bastille, un viejo izquierdista, Lucien Legrand, en medio de una multitud que se manifestaba para protestar, precisamente, por esa reforma, aseguraba: "No todo está jugado todavía".

El pulso, pues, ya está en marcha entre los sindicatos, decididos a que el presidente Nicolas Sarkozy retire esa ley que consideran injusta, y el Gobierno, personificado en Woerth, que considera la medida inevitable. Los sindicatos avisaron que la protesta iba a ser masiva e histórica. Y cumplieron. La jornada de protesta se saldó con perturbaciones en el transporte público, sobre todo en los trenes, con vuelos anulados y disfunciones en determinados servicios públicos.

A pesar de eso, la huelga, como en ocasiones anteriores, no paralizó la vida en ciudades como París, que con todo se movió a la pata coja debido a que los trenes de cercanías funcionaron a la mitad. Pero era en las manifestaciones donde se iba a demostrar la fortaleza del movimiento sindical francés y la potencia de la respuesta: las marchas fueron las más multitudinarias en lo que va de año. En toda Francia, salieron a la calle, según los sindicatos, más de dos millones y medio de personas, medio millón más que en la anterior jornada de protesta, celebrada el 24 de junio. El ministerio del Interior contabilizó 1.150.000 personas, 300.000 más que las que contó en junio.

Más allá de las cifras, lo cierto es que la crítica crece y que, al menos en París, las avenidas que unen la Place de la Republique con la Place de la Bastille fueron incapaces de contener la riada de gente. Además de sindicalistas, había funcionarios, militantes del Partido Socialista, del Partido Anticapitalista, miembros de ONG de todo tipo, asociaciones feministas, de profesores y de médicos, comités de apoyo a inmigrantes sin papeles y, también, ciudadanos de a pie que no están dispuestos a renunciar a un derecho que instauró, a principios de los ochenta, el presidente Francois Mitterrand, cuando adelantó la barrera de la jubilación a los 60 años. Todo lo resumía un cartón pegado a un palo que enarbolaba ayer una mujer y que rezaba así: "Cuarenta años trabajando es suficiente".

En la manifestación también se sucedían las alusiones a la delicada situación política del ministro de Trabajo, Eric Woerth, implicado en el caso L`Oréal, el imbricado y folletinesco episodio que une en un mismo asunto el trato de favor fiscal a la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt, la financiación ilegal del partido de Sarkozy (con Woerth en medio en calidad de tesorero) y la contratación de la mujer del ministro de Trabajo por parte de Bettencourt como asesora financiera. Hubo chistes sobre Woerth, carteles recordando su caso y su sospechosa cercanía con los más ricos de Francia.

Pero si los sindicatos mostraban su poder en la calle, en la Asamblea Nacional el zarandeado Woerth jugaba la carta del político que apela al sentido común y aseguraba que para mantener el ritmo de las pensiones, para enjugar el déficit y para hacer frente a la mayor esperanza de vida, era necesario "trabajar más". Y añadía: "No existen las fórmulas mágicas".

Recordó también los principales puntos de la reforma: se retrasará de 60 a 62 años la edad legal de jubilación. Además, el tiempo necesario para cobrar la pensión completa sube de 40 años a 41 y tres meses. Asimismo, el trabajador que no ha cotizado el tiempo necesario para cobrar esa pensión máxima deberá jubilarse a los 67 años y no a los 65 como ahora. Los sindicatos consideran que la reforma perjudica sobre todo a los asalariados que, sin estudios, empezaron a trabajar antes.

Sarkozy anunció ayer, antes de la manifestación, que respecto a los puntos fuertes de la ley se va a mostrar inflexible. Además, la votación en la Asamblea se celebrará el próximo 15 de septiembre, y todo apunta a que la mayoría del partido del presidente se impondrá. Después, a primeros de octubre, llegará al Senado. Dispuestos a torpedear ese calendario, los líderes sindicales, animados y urgidos por la masiva respuesta a su convocatoria del martes, tienen previsto reunirse el miércoles para decidir nuevas movilizaciones. El pulso continúa.

Las cifras

2,5 Los millones de personas que se manifestaron ayer según los sindicatos. Según datos de la policía fueron 1.150.000.

39.000 Los millones de dólares de déficit que tiene en 2010 el sistema de pensiones, que se triplicó debido a la crisis del 2008.

Sistema de pensiones se revisa en Europa

Las huelgas convocadas pa-ra protestar por medidas de austeridad gubernamentales causaron caos ayer en Francia y Londres, en lo que podría ser un preludio de nuevas protestas en Europa, desde España hasta la República Checa. Las protestas ocurren mientras gobiernos fuertemente endeudados reducen gastos y reforman algunos de los más preciados beneficios que apuntalan la buena vida europea.

Hasta hace poco tiempo, Dinamarca era el país donde, con 67 años, la gente se jubilaba más tarde. Pero eso se terminó. Apenas asumió sus funciones, el nuevo gobierno británico anunció un plan de ajuste de 8.771 millones de dólares. Entre las medidas previstas, la edad de jubilación pasará de 60 a 65 años para las mujeres y de 65 a 66 para los hombres, en 2030. En el marco de las drásticas medidas que tuvo que tomar para obtener la ayuda de sus socios europeos y del FMI, Grecia propuso atrasar la edad del retiro de 61 a 63 años en 2015. España aplicará una medida similar: pasará de 65 a 67 años.

La última gran reforma en Alemania data de 2007. En la primera economía europea, la gente se jubila ahora a los 65 años y lo hará a los 67 en 2030. El nuevo sistema también establece la reducción progresiva del monto de la jubilación. Italia reformó su régimen jubilatorio en 2001 y Holanda presentó un proyecto para pasar de 65 a 66 años. AP y La Nación / GDA

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