LONDRES | AFP
Los países latinoamericanos, y en especial Brasil, están cobrando un mayor peso a nivel global y redefinen sus alianzas. Según un nuevo estudio internacional, EE.UU. está perdiendo influencia en la región y necesita hacer algo para evitarlo.
En su balance estratégico anual, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) destacó ayer que "en 2010 varios países latinoamericanos se percibían a sí mismos como potencias crecientes en el escenario mundial y esperaban ser tratadas como tales".
Entre estos países, apunta el centro de estudios londinense, se destaca la especial influencia de Brasil, México y Bolivia en un ámbito crucial como la lucha contra el cambio climático, además de que despuntan los bloques de poder que proliferan en la región, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).
En este marco el gigante sudamericano presidido por el omnipresente Luiz Inácio Lula Da Silva -que ha recibido varios reconocimientos internacionales en su último año en ejercicio- es el que mejor ilustra la "enérgica agenda política con intereses y aspiraciones mundiales" que defienden los países latinoamericanos, señala el estudio del IISS.
Por el momento no ha logrado grandes avances, pero hace apenas unos años nadie podía siquiera imaginar que un presidente brasileño desempeñaría un papel en los intentos por resolver el conflicto de Medio Oriente o en la disputa que mantiene Irán con los países occidentales debido a su programa nuclear.
La región tiene nuevas ambiciones y se ha perdido la influencia de Estados Unidos, lo que permitió a los países latinoamericanos buscar nuevas alianzas con potencias extrarregionales con intereses tan diversos como China, Rusia e incluso Irán.
En el caso particular de Irán, estimó el IISS, el fortalecimiento de las relaciones con Venezuela y, sobre todo, con Brasil, "causó nuevas tensiones en las relaciones" entre América y Washington.
Luego de la crisis de Honduras y el acuerdo que permitía a EE.UU. operar siete bases militares en Colombia terminaron de complicar la relación con la administración del presidente Barack Obama, en la que la región había depositado inicialmente grandes expectativas.
Más tarde, a principios de este año, las diferencias en este vínculo quedaron en evidencia cuando los países latinoamericanos y caribeños acordaron crear una nueva organización regional sin Estados Unidos, hasta hace muy poco la potencia hegemónica en la región.
En este contexto es que el IISS considera que "el reto" para Washington será "entablar esfuerzos diplomáticos intensivos con los gobiernos más amigos y con los socios dispuestos en la región para progresar en una agenda común".
Esta agenda incluye temas de comercio y de energía y no menciona algunos que pueden resultar más problemáticos como lo serían Cuba o la lucha contra el narcotráfico.
Brasil celebrará el 3 de octubre elecciones para designar al sucesor de Lula y el país entero seguirá bajo los focos en los próximos años porque será sede del Mundial de fútbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016. El IISS le recomienda evitar repetir los errores pasados de Estados Unidos para mantener su papel actual.
"En un mundo complicado y multipolar, un ascendente Brasil deberá tener cuidado para evitar los impulsos imperiales que, como puede atestiguar Estados Unidos, han tendido a crear problemas para un poder hemisférico", recomienda el centro de estudios.